Si tienes que cambiar una cosa de tu vida sexual, que sea dejar de fingir orgasmos

Muchas mujeres tienen interiorizado que en el sexo deben satisfacer el ego del hombre y se olvidan de su propio placer

Lleváis ya un buen rato en pleno polvo, pero te sientes lejos de correrte. Él (parece) que lo está intentando, pero no atina, no sabe encontrar el punto. Entre ruiditos y gemidos te dice que ya le queda poco, que cómo vas tú. Como lleváis tanto rato y no quieres que se sienta mal, le dices que tú también. Os agarráis fuerte y a medida que él se corre tú gimes como nunca. Pero no hay placer, porque has fingido el orgasmo.

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Un consejo: si no estás satisfecha con tu vida sexual y crees que debes darle un giro, lo primero que deberías cambiar es dejar de fingir orgasmos. "Muchas mujeres dedican mucha energía en el dormitorio a satisfacer a sus parejas. Por eso, la mujer acaba dando unos gemidos dignos de estrella porno", explica la sexóloga Debi Pruitt en un interesante artículo de Elite Daily.

"Fingir orgasmos solo lo hacen las mujeres porque se prioriza el ego del hombre al placer de las mujeres. Al final, muchas tienen vergüenza a admitir que no llegan al orgasmo o que no están disfrutando del sexo, como si fuera su culpa", añade la sexóloga. Aunque exagerar orgasmos y gemir como nunca no está mal, y puede llegar a excitar a la mujer, no debes sentirte obligada para satisfacer a tu pareja. Si quieres hacerlo porque te da más gusto, adelante. Si lo haces para que el otro se sienta bien, para, deja de hacerlo. 

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Según Pruitt, deberías plantearte dejar de fingir por tres motivos. "En primer lugar, porque si estás en una relación comprometida, deberías ser honesta. ¿Lastimaría tu pareja saber que estás fingiendo orgasmos? Quizá podría fortalecer vuestro vínculo". La segunda es porque "si debes mentir para mantener a tu pareja sexual feliz, puede que no sea adecuada para ti". Vamos, que estás poniendo la satisfacción de otro por encima de la tuya y ya estamos en 2019: ya va siendo hora de valorarnos un poco más y querernos mejor. 

Finalmente, la tercera es por un tema de salud. Explica la sexóloga que cuando se fingen orgasmos con muchísima frecuencia, hay unas reacciones cerebrales que tienen efectos muy concretos en los genitales: o volveros hipersensibles o que pierdan la capacidad de sentir. Así que fingir orgasmos puede acabar impidiéndote disfrutar de un auténtico orgasmo

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En definitiva, tener orgasmos reales es mucho más placentero y mucho sano. ¿Por qué querrías sustituirlos por orgasmos fingidos? Como recuerda Pruitt, "los orgasmos genuinos y alucinantes mejoran la circulación, el estado de ánimo, desintoxican el cuerpo, ayudan con la relajación y el sueño, disminuyen el estrés, ayudan con una variedad de enfermedades e incluso reducen la grasa abdominal".

Si dejas de intentar complacer al resto, tu cuerpo te lo agradecerá y tú disfrutarás mucho más. Libérate de las ataduras patriarcales que te dicen que seas complaciente en la cama y piensa en ti. Toma como propósito a lo largo del año ir a la cama solo con personas que se preocupen tanto de su orgasmo como del tuyo. Y empieza a disfrutar (más).