Si te ofende el nuevo anuncio de Gillette es que tienes un problema

¿Crees que la masculinidad tóxica solo perjudica a las mujeres? Tienes otro problema

Gillete, antaño símbolo incontestable de la masculinidad clásica con sus anuncios de chicos persiguiendo chicas en moto como coyotes al Correcaminos, ha activado con su nuevo y polémico anuncio las defensas de autopreservación de los sectores más machirulos. De esos que se resisten, en los albores de todo un 2019, a aceptar que el manual de instrucciones para ser hombre transmitido de generación en generación es un regalo envenenado. Para ellas, sí, pero también para ellos. De esos que, como dice Gillette, disparan ese manido "boys will be boys" para excusar comportamientos que tendrán eco en toda la sociedad.

El spot, que dos días después de su publicación en Youtube suma más del doble de pulgares hacia abajo que pulgares hacia arriba, abría esta particular caja de Pandora con un "¿Es esto lo mejor que un hombre puede conseguir?" seguido de escenas de bullying, de acoso sexual machista en el cine o de noticias de violencia de género. La intención de la marca es loable: subvertir ese concepto tóxico de masculinidad que ellos mismos han promovido durante décadas para dar paso a una masculinidad más saludable, menos violenta, menos machista. "Y no habrá vuelta atrás. Porque los chicos que miran hoy serán los hombres del mañana".

¿Quién podría tener algún problema con esto? Muchos, al parecer. Los 562.000 dislikes del vídeo son solo la punta del iceberg de una colosal reacción de ofendiditos, cuñados, forocoheros y adoradores de Vox, entre otros. Los comentarios incluyen perlas como "Querida Gillette, acabas de insultar a nuestros padres, hermanos, hijos y esposos. Mi familia nunca volverá a comprar tus productos..." o tonterías supercientíficas como "Los hombres no lloran porque a las mujeres no les gusta. Los hombres son fuertes porque las mujeres quieren protección. Entonces, ¿quién es responsable de la 'masculinidad tóxica'?". Ah, y un conciso punch de odio: "Por favor, quebrad".

La actitud reaccionaria ante este The Best a Man Can Be (El mejor hombre que puedas ser) es tan masiva y apasionada que no ha tardado nada en nacer la campaña #BoycottGillette. Un hashtag que reúne el disgusto de tantísimos hombres por haber tenido que escuchar, válganos el cosmos, que tienen cosas por mejorar y que estaría bien que lo hicieran. BOOM. Bomba nuclear. Incluso la revista The New American ha acusado a Gillette de fundamentar su anuncio en "falsas suposiciones". Probablemente todas estas personas indignadas habiten un universo paralelo donde acoso, violación o maltrato son leyendas a lo Big Foot o Slenderman.

Ofendiditos: nadie está acusándoos de ser acosadores, violadores o maltratadores. Lo que Gillette pretende, con más o menos acierto, es evidenciar que todos esos pequeños comportamientos legitimados por la masculinidad convencional son los gérmenes potenciales de los grandes problemas machistas de la sociedad. De ahí la importancia de cortarlos en la base. La resistencia al cambio, no obstante, es habitual. Toda verdad pasa por tres estadios: ridiculización, oposición violenta y aceptación. Cada vez estamos más cerca de esa última. Y si no mira cuantos mensajes bonitos ha tenido también la campaña. Welcome to the new men.