Laura Corbacho: de ser ignorada por ser trans a actriz estrella en Paquita Salas

La actriz habla sobre su episodio, sobre cómo la serie le ha cambiado la vida y cuenta cómo es, a veces, la discriminación que sufre el colectivo LGTB

“No tenéis ni puta idea de lo que es ser trans. ¿Sabes durante cuántos años he estudiado interpretación? 10 años. ¿Sabes cuántos castings he hecho? Uno y fue para hacer de puta, trans y figurante. Así que hasta que no tenga acceso a los papeles que hace Lidia, voy a seguir luchando para que me llamen a mí y a mis compañeras, antes que llamen a otra y le pongan un bigote postizo”, suelta Laura Corbacho, cuando Lidia San José (actriz que en la trama es representada por Paquita Salas) intenta interpretar a un hombre transgénero en un cortometraje. Las críticas caen sobre ella y se arma una controversia gigante a través de redes como Twitter. Vamos, como sucede hoy en día o como sucedió con Paco León cuando representó a una mujer trans en La Casa de las Flores. Hombres o mujeres cis que han aceptado papeles trans. En toda esta polémica llega Laura Corbacho, mujer trans, con un discurso que invita a reflexionar.

Todo viene de un año atrás aproximadamente, cuando Los Javis (Javier Calvo y Javier Ambrossi) publicaron un vídeo en el que anunciaban un casting abierto para quien quisiera participar en la tercera temporada de Paquita Salas (estrenada el 28 de junio). “Sentimos que hemos tenido una acogida gigante. Muchos nos contáis que sois actores u os estáis formando, o que la vida no os ha dado una oportunidad y habéis tirado la toalla. Nosotros queremos dárosla”, comenzaban diciendo “Vamos a escribir un papel a medida para uno de vosotros. Buscamos a alguien que tenga mucho talento, que le apasione la interpretación y que tenga personalidad”, explicaban en el vídeo. De miles de personas que se presentaron, Laura, una joven de Cáceres de 20 años, fue seleccionada para participar en el segundo capítulo: Edwin.

Un giro de 180 grados

Laura Corbacho estudió bachillerato de Artes Escénicas. Cuando terminó hizo pruebas para entrar en diferentes escuelas. Fue entonces cuando empezó a vivir una transfobia que, a pesar de haberla acompañado desde joven, le cerró puertas en su nueva profesión: “En una escuela no me cogieron por la voz. Me dijeron ‘con esa voz no vas a poder hacer muchos personajes’. Eso fue transfobia, que lo llamen por su nombre”, responde Laura Corbacho al otro lado del teléfono. Su vida dio un giro cuando la llamaron para actuar en la tercera temporada de Paquita Salas. Así lo explica ella cuando comenta que la han contactado para varias entrevistas: “Este papel va a cambiar mi carrera. Tampoco quiero hacerme ilusiones pero es muy fuerte. Es Paquita”.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Ella dramática

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El proceso de selección tuvo su propia magia. Se trataba de un casting que podías realizar online (enviando un vídeo) o en físico (presentándote en algunas de las caravanas que colocaron en diferentes puntos de España). “Lo mandé online porque vivo en Extremadura pero me había parecido escuchar que te tenía que llegar un e-mail de confirmación. A mí no me llegaba nada y yo ya pensando ‘verás que no se ha mandado con lo bien que lo he hecho’. Pues cuando la caravana estaba en Madrid, también estaba yo en la ciudad. Destino, casualidad, llámalo como quieras. Fui para allí a hacer la cola y resulta que Los Javis estaban allí. Todxs querían hacerse fotos con ellos o hablar un rato y yo fui al grano: ‘A ver yo vengo a hablar de mi casting, ¿me tiene que llegar un mail? Porque no he recibido nada’. Empezaron a reírse y creo que fue en ese instante cuando se quedaron con mi cara”, cuenta Laura.

Los Javis hicieron un personaje a medida para Laura Corbacho. “En la serie se improvisa bastante. Eso me daba lugar a que podía ser yo, ya que el personaje es muy parecido a mí. Diría que un 60% del personaje es Laura Corbacho, porque yo sé que estoy actuando: hay caras que no pongo y expresiones que no digo pero pienso exactamente igual que el personaje”, explica la actriz. La joven, que continuó sus estudios de interpretación en una escuela privada, no es solo actriz. Ella combina su profesión con charlas en institutos sobre igualdad o lgtbifobia gracias a Triángulo Extremadura, la asociación LGTBI en la que está. Su participación en el Orgullo en Cáceres es activa, siempre se encarga de dar el pregón. El paso por la serie ha hecho que cambien muchas cosas pero en su entorno todo sigue siento bastante parecido: “Soy un circo. Aquí en Cáceres fui la primera en mostrarme y sí, me comí los insultos de los ignorantes porque los hay, hay gente que es tonta durante toda su vida y luego hay personas ignorantes que cuando haces el esfuerzo de explicar las cosas, dejan de serlo. A los primeros, ya me los comí. Antes me paraban por esa visibilidad y ahora también por Paquita”.

Ser actriz trans

Cuando un director de casting se plantea que necesitan a una chica o mujer trans, lo primero que piensa es en llamar a un hombre. Llamar a un hombre y ponerle peluca. Esto sucede porque aún existe una transfobia que dice que, aunque se trate de una mujer, el hecho de que sea trans hace como 'obligatorio' que tenga cierto aspecto de hombre. Es en este punto donde aparece la controversia. Para Laura Corbacho, que lo tiene muy claro, depende en qué circunstancias también podrían aparecerle dudas. Y esto sucede porque la profesión —competitiva y discriminatoria en muchas ocasiones— no le da lugar a mujeres y hombres trans.

“A mí me encantaría que todas las personas hicieron lo que quisieran (...) Si el mundo algún día es perfecto y resulta que desaparecen la homofobia, la transfobia o el racismo, me parecerá genial que directores o artistas decidan crear a sus personajes de la manera que les apetezca. Pero ahora mismo no está bien, con toda la transfobia que hay y estando nosotras como estamos, que no nos cogen para trabajar de cara al público, que las parejas nos rechazan, que nos dan palizas, que nos ven como productos sexuales… No existe igualdad en estos términos. A día de hoy lo que están vendiendo poniendo a un personaje que no es trans, es un disfraz y un montón de estereotipos que luego se repiten”.

Esta desigualdad hace que mujeres como Laura Corbacho tengan que, en ocasiones, poner la profesión de actriz por encima de su propio activismo: “Tendría que verme en la situación. Siempre pienso en mis principios, pero si Paco León me llama para hacer un papel (él, que ha hecho un personaje trans y se le ha criticado) pues no podría decirle que no, piense lo que piense. Al menos ahora que acabo de empezar, quién sabe más adelante. Pero en esta profesión es así, todo el mundo se tiene que callar. Y más de una vez”. Así con el proyecto próximo de La Veneno para Antena 3 se espera que esos estereotipos desaparezcan, sobre todo ahora que estará en manos de Los Javis: “Ellos son mucho de mezclar, juegan un poco, pero pienso que para interpretar a alguien como La Veneno no pueden poner a alguien que no sea trans, me parecería fatal si lo hacen y no creo que lo hagan”.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Aquí relajaita con mi huerto en casa 💅🏼

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Es por ello que Laura Corbacho ha venido a reventar la escena, a estar por encima de la norma: “Hay que normalizar, tenemos que hacer que seamos normales, pues no. No somos normales porque las normas tienen un nombre y es cis, hetero, blanco y capacitado. Si no entramos ahí, no somos normales. Pues pienso que no tendríamos que querer serlo. Tendríamos que reventar esa norma y salirnos de ahí pitando en vez de intentar colarnos. Si nos intentamos colar siempre va a haber alguien que esté por encima, que no sea del colectivo diciendo ‘tú sí pasas, tú, no’ y quienes sean realmente diversas siempre se van a quedar fuera. Normalizar es lo contrario de la diversidad. Por eso es muy importante darle visibilidad a las etiquetas, aunque ahora mismo sea una putada, son muy necesarias. Yo voy diciendo que soy una mujer trans y entonces quienes me escuchen y me vean saben que las mujeres trans existen”.