4 películas de terror que no te puedes perder si te gustó Hereditary

Si te ha gustado el fenómeno de masas del año, te gustarán estas obras que combinan terror con drama

A lo largo de estos últimos diez años, el terror ha sido el cine de género que mayor interés ha suscitado entre crítica y público. El origen de este fenómeno quizá sea el sismo de Paranormal Activity, así como sus compañeras dentro del falso documental, una serie de películas que abrieron una vía para que directores independientes se abrieran paso con relativa facilidad hasta los cines de todo el mundo. Los profesionales más interesados en el género ya hablan de una nueva era dorada del terror, citando títulos como The Babadook, It Follows o La bruja.

Año tras año, estos gurús se encargan de encumbrar cualquier película por encima del umbral de la decencia como una auténtica obra maestra, lo que, a la hora de la verdad, suele acabar con una colosal decepción por parte de la audiencia. Este año le toca el turno a Hereditary.

Ari Aster

Colocar el debut de Ari Aster hombro a hombro con clásicos del terror como El exorcista o El resplandor es, además de un flaco favor, una injusticia. William Friedkin y Kubrick, como otros, partían de una mayor experiencia, un material de base legitimado y una industria mucho más transigente con las voces autorales dentro del cine de género. Hereditary es una película muy arriesgada, y durante la mayor parte de su metraje cumple de sobras lo que se propone: es un ejercicio inteligente de terror psicológico al servicio de una atmósfera inquietante pero hipnótica y un argumento y personajes mucho más sólidos de lo que estamos acostumbrados.

Es una experiencia irregular, sí, pero que abraza sus imperfecciones bajo el manto de un juego divertidísimo con el espectador, que no podrá despegar la mirada de ella en su alucinante último acto. Las reacciones, cómo no, han sido dispares. Hereditary no es para todos los públicos, no tanto por violenta o aterradora, sino por su ritmo pausado, que apenas se despega del drama familiar hasta pasado el ecuador de la historia, así como su estridente y sofisticada puesta en escena. Si eres uno de los que la ha disfrutado, te recomendamos algunas obras que, como Hereditary, son profundas exploraciones del duelo y la familia a través del terreno de los fantasmas, las casas encantadas y los sucesos paranormales.

La semilla del diablo (Roman Polanski, 1968)

Esta obra maestra del terror psicológico forma parte de la conocida como Trilogía del Apartamento, que indaga en el malestar mental de tres personajes que prácticamente no salen de casa. Junto a Repulsión y El quimérico inquilino, este film es uno de los primeros ejemplos modernos del horror doméstico que hoy invade nuestras salas. La cinta sigue a Rosemary, una mujer inocente que acaba de mudarse con su marido a una flamante casa nueva y que espera un bebé. No obstante, sus felices perspectivas se transforman en una espiral de locura cuando comience a sospechar que sus vecinos, una pareja de ancianos aparentemente encantadora, están urdiendo un complot para quedarse con el hijo que espera.

La película más famosa de Polanski (por razones positivas, pero también funestas) comparte con Hereditary su capacidad de mantenernos en el filo del asiento gracias a sus mujeres protagonistas, que ven cómo el mundo que les rodea se cae a pedazos sin saber si es verdad o se han vuelto definitivamente locas.

Amenaza en la sombra (Nicolas Roeg, 1973)

El desolador inicio de esta película nos enseña la muerte por ahogamiento de la hija de los Baxler, un matrimonio muy unido formidablemente interpretado por Donald Sutherland y Julie Christie. Este trauma les persigue hasta Venecia, donde aprovechan una viaje laboral para hacer una escapada en la que puedan sanar sus heridas. Será allí donde dos mujeres desconocidas se les acerquen y les ofrezcan contactar con el espíritu de su hija, lo que provocará diferencias entre la mujer y su escéptico marido. Es un film triste y extraordinario sobre el duelo, cuya influencia en el argumento de Hereditary es más que evidente. Ambas películas, además, tiene finales avasalladores e inexplicables que, aunque obedecen a la narrativa, se acercan a un surrealismo aterrador.

The Strange Thing about the Johnsons (Ari Aster, 2011)

Nos apartamos un momento del terror para hablar de uno de los cortometrajes que el director de Hereditary hizo en sus años de formación, y que ya avanza muchos de sus temas, así como la estética del debut. Contar el argumento de The Strange Thing sería estropearos una premisa sorprendente, que despertó mucha polémica en su momento por su tratamiento cómico. Sí, esta historia sobre la violencia escondida detrás de la fachada de una familia idílica, es una comedia negra que recuerda a los corrosivos retratos de Todd Solondz, con una estética retro y refinada que anticipa lo que veremos ejecutado con mayor intención y seriedad en Hereditary. Una foto familiar divertida, incómoda e inesperada.

El sacrificio de un ciervo sagrado (Yorgos Lanthimos, 2017)

El director de Canino y Langosta, dos de las comedias más retorcidas de nuestra década, decidió probar con el terror fantástico en esta película, reinventándose como un demiurgo a lo Kubrick. El resultado es una de las películas más espeluznantes y brutales que hemos visto últimamente. Esta película, protagonizada por Colin Farrell y Nicole Kidman, es la narración de cómo se desintegra una familia con la llegada de un intruso, un adolescente que seduce y aterroriza a la familia por partes iguales. Del mismo modo que en Hereditary, el horror es una amenaza invencible que se cierne sobre los protagonistas, una herida por cerrar cuyas consecuencias escapan a la comprensión humana.

What Remains of Edith Finch (Giant Sparrow, 2017)

La única superviviente de una familia en la que, generación tras generación, todos sus miembros han muerto temprano y en extrañas circunstancias, vuelve al abandonado hogar familiar intentando volver a conectar con su familia. Aunque la premisa de este videojuego parezca sacada de una película de terror, la realidad es distinta: es un relato conmovedor y extraordinariamente creativo sobre el poder de los mitos familiares, esas historias que pasan de padres a hijos y que forman parte de su mismísimo ADN. Esta es la herencia a la que se refiere el título de la película que nos ocupa, al peso de nuestros antepasados que arrastramos en nuestro día a día. El maravilloso guión y ambientación de What Remains of Edith Finch le valió un premio al mejor juego en la última edición de los BAFTA, una de las consideraciones más importantes dentro del sector.