5 grandes adaptaciones de Stephen King que te pondrán los pelos de punta

¿Qué tienen en común Stranger Things, La casa de hojas de Mark Z. Danielewski o el videojuego Alan Wake? De acuerdo, es fácil deducirlo del titular de este artículo, pero es que así es el legado de Stephen King: tan evidente que no se puede ignorar. El escritor de terror más importante de los últimos 40 años ha dejado una huella indeleble en la ficción de género, ya sea a través de historias con clara influencia de su fantasía pop o con excelentes adaptaciones (y no tan excelentes) de sus obras. En vista del estreno de la nueva versión de It, y con la decepcionante La torre oscura todavía fresca en la memoria, hemos querido destacar algunas de las mejores adaptaciones del escritor.

La zona muerta (David Cronenberg, 1983)

Solo la unión de dos mentes como King y David Cronenberg (Crash, Videodrome) podía extraer resultados tan interesantes de una premisa tan genérica. Johnny (Christopher Walken) despierta de un coma de cinco años con la vida rota y una habilidad inexplicable: al tocar a alguien, tiene premoniciones que le permiten intervenir para cambiar el futuro. En manos de estos dos autores, el argumento evita caer en las convenciones de un thriller sobrenatural al uso, ofreciendo un estudio de personaje que nos muestra la vida cotidiana de un hombre abrumado por su propio poder. Por si fuera poco, una vez nos hemos acostumbrado al ritmo reflexivo y gris de la historia, el film da un emocionante vuelco hacia la sátira política, ofreciendo de paso una interpretación estelar de Martin Sheen.

Cuenta conmigo (Rob Reiner, 1986)

No podíamos pasar por alto una de las adaptaciones más memorables y conmovedoras que nos ha dejado la gran pantalla. A Cuenta conmigo se la suele meter en el mismo saco que otros clásicos juveniles de los ochenta, como Los Goonies. Sin embargo, la cinta de Rob Reiner (director de La princesa prometida) es más adulta, más oscura y contiene una nostalgia mucho menos complaciente. El viaje de estos cuatro adolescentes inadaptados en busca del cadáver de un niño termina por ser un trayecto hacia la madurez repleto de aventuras, pero también de miedo e incertidumbre. Pocas veces se ha retratado con tanta emotividad ese momento en que hemos de dejar atrás la niñez para encontrarnos a nosotros mismos. Añádele un casting sobresaliente, una banda sonora de clásicos de los cincuenta, y una dirección exquisita y tienes un film atemporal.

Christine (John Carpenter, 1983)

Casas asesinas, juguetes asesinos e incluso móviles asesinos: el miedo a que los objetos de consumo se rebelen contra nosotros es uno de los principales filones del terror contemporáneo. Stephen King, que ha participado de ello, es consciente como ningún otro de las derivaciones que ese miedo tiene, especialmente en la sociedad estadounidense. En Christine, un perdedor mantiene una relación obsesiva con su coche, un flamante Plymouth de los cincuenta que no solo tiene vida propia, sino que se dedica a cometer actos criminales. Su adaptación está dirigida con pulso de hierro por el veterano John Carpenter (La noche de Halloween, La cosa) y posee cierta dosis humorística: consciente de sus propios clichés y de lo absurdo de su propuesta, la película se toma el lujo de asustarnos y hacernos reír a partes iguales. Condenadamente divertida.

Cadena perpetua (Frank Darabont, 1994)

De acuerdo, hemos hecho trampa: ¿quién no conoce este clásico de los noventa, que impulsó a la estratosfera la carrera de una leyenda como Morgan Freeman? Sin embargo, y a pesar de su inmensa fama, no es una película que suela incluirse en el canon de adaptaciones del escritor. Muy lejos del terror o el fantástico por el que es conocido, se trata de un drama carcelario cargado de dramatismo en el que la amistad y la esperanza son las palabras clave. Merecen una mención especial la formidable encarnación de Tim Robbins como el recluso Dufresne, así como el interesante subtexto político del argumento, que le hace un lugar entre otros clásicos de Hollywood con agenda de izquierdas.

It (Andrés Muschietti, 2017)

La incluimos en esta lista para los desprevenidos que no la hayan visto todavía. Aunque esta nueva adaptación dista mucho de ser perfecta, parece destinada a convertirse en un punto de referencia del género. Su mayor logro es no quedarse en terreno seguro, sino utilizar el material de la novela para elaborar una síntesis muy disfrutable de terror milenial, ese que gusta de sustos fáciles pero efectivos, y aventura juvenil retro al más puro estilo Stranger Things. Funciona especialmente por su carismático reparto de adolescentes, que logran dar vida a los clásicos estereotipos del autor, y por un uso creativo de los efectos especiales.