El ejecutivo de Pedro Sánchez lleva unos cuantos años pujando por la reducción de la jornada laboral sin reducción de salario. Una propuesta con la que no están de acuerdo la mayoría de fuerzas empresariales ni los partidos políticos de la derecha. Esto, dicen, supondría una disminución de la productividad que afectaría a toda la economía. ¿Pero es cierto este temor? Según cuenta la periodista Encarnación Arcoya en Business Insider, las experiencias en el continente dicen que no, pues “expertos y economistas señalan que los países más productivos de Europa son precisamente donde se trabajan menos horas. Tal es el ejemplo de Países Bajos”.
Un caso en el que los números son muy claros: “para que te hagas una idea, la productividad laboral en este país alcanza cifras cercanas a los 45 euros por hora frente a los aproximadamente 29 euros por hora en España”. Una diferencia que lo cambia todo. Al fin y al cabo, un trabajador medio en España con una jornada diaria de ocho horas produce 232 euros, una cantidad de dinero para la que el trabajador medio neerlandés solo necesita aproximadamente cinco horas diarias. En este sentido, queda claro que la clave de la productividad y la competitividad no está en el tiempo trabajado, sino en la eficiencia de dicho trabajo. ¿Pero qué influye en esto?
Para empezar, apunta Arcoya, está el modelo de objetivos. Y es que en Países Bajos “las propias políticas públicas y la cultura empresarial centrada en objetivos respaldan este enfoque porque aquí lo importante no son las horas que trabajan, sino los resultados que obtienen”. Si a esto le sumas que las empresas favorecen una mayor flexibilidad a la hora de que el trabajador se autogestione, pudiendo decidir más libremente sus horarios o si trabaja desde la oficina o desde casa, tienes la ecuación completa: las horas en las que trabajo lo hago a tope porque sé que una vez cumplido el objetivo puedo disfrutar de mayor tiempo de ocio personal.
Además, no nos podemos olvidar del factor salario: si sé que voy a cobrar bien a final de mes y a tener con ello una vida de calidad me siento más incentivado para ser productivo. Es una mentalidad sencilla: curro bien y obtengo tiempo libre y buena remuneración. Un escenario que está lejos de ocurrir en España. Y es que estamos a la cola de los salarios en el continente. En este sentido, no basta con imponer una jornada media real tipo 32 horas como en Países Bajos, sino que es necesario un cambio en la cultura empresarial. Parece innecesario tener que decirlo, pero los trabajadores felices son los trabajadores más productivos.
