El truco de las respiraciones te enseñará a conversar mucho mejor

Está guay ser el que siempre tiene batallitas para contar en una fiesta. Pero en una primera cita puede ser muy agobiante, tienes que aprender nuevas formas de hablar

Seguro que te consideras buenx conversadorx. Contigo no hay silencios incómodos, siempre tienes alguna batallita que contar para romper la tensión o alguna pregunta de esas que sabes que hacen que la persona se enrolle y se abra. Seguro, además, que sabes cómo responder siempre, ante cualquier historieta, por muy tonta que sea. Y has vivido tantas cosas y las cuentas con tanto salero que nunca te quedas en blanco. También están esos casos en los que, cuando alguien cuenta algo, os acabáis yendo por las ramas y de tantos temas que sacas de una sola anécdota la historia original acaba alargándose muchísimo. Sí, estos son los rasgos de una conversación con una persona con desparpajo.

Pero (sí, siempre hay un pero) quizá deberías relejarte un poco y alternar tu forma de comunicarte. No, esto no es una señal de que seas una persona tóxica o insoportable. Este artículo no te lo han pasado porque necesites una intervención, ya que no te callas. Simplemente es un recordatorio de que hay muchísimas formas de comunicarse. Y aunque esta forma hiperbólica e hiperdinámica es muy útil en según que casos (de fiesta, en grupos de amigos, tomando algo, en reuniones familiares), puede convertirse muy agobiante en ambientes más íntimos, como una primera cita, una reunión de negocios o una charla tranquilita de media tarde tomando un café. Para estas situaciones necesitas una forma de hablar más pausada. Y por eso existe el truco de las respiraciones.

Es muy simple: “antes de responder, páusate. Y ya está”, asegura el portal Pure Wow, que se hace eco de esta regla. No es una tontería que se hayan sacado de la manga para hacer SEO, como explican, fue el psicólogo Richard Carlson quien descubrió la importancia del método, que lo plasmó en un libro. Lo resume en: “antes de responder en una conversación, toma un respiro. No una respiración larga, ruidosa y obvia que grita ‘¡estoy intentando una nueva técnica para escuchar mejor!’, no. Solo una normal, simple y ordinaria respiración. Inhala y exhala rápido y entonces habla”.

Según el experto, puede ser un poco raro al principio, especialmente porque se genera un pequeño silencio de unos segundos que puede ser incómodo para aquellxs que odian los vacíos en las conversaciones. Pero, como añade, tenemos que acostumbrarnos a estos momentos sin palabras, porque naturalizarlos te permitirá convertirte en un conversador más íntimo, al menos, más que si aplicas el horror vacui conversacional a todos los eventos, sean festivos, románticos, profesionales, pausados o divertidísimos.

Puede parecer raro, pero Carlson promete que funciona. “Para empezar, te para de accidentalmente interrumpir al que está hablando. La pausa es una ligera pista de que pueden continuar hablando si quieren. De alguna forma, les permite relajarse y pensar lo que van a decir, no tienen que soltar algo rápidamente sin pensarlo para que se note que no han acabado, y así compartirán mejor sus pensamientos”, promete. Es decir, una técnica mucho más útil para una primera cita porque le estás diciendo a la persona que te interesa más escucharla que soltar tu chapa y, como explicamos en un artículo anterior, esa es una clave para parecer alguien agradable: “asegúrate de que pasas más tiempo escuchando que hablando, si la persona que tienes delante se ha sentido escuchada estará mucho más predispuesta a hacer lo mismo contigo”.

“Además no solo te sirve para relacionarte con los demás, también para evitarte problemas. Si haces la pausa pensarás qué vas a decir, y podrás elaborar una mejor respuesta”, cuenta el experto. Vamos, se acabarán los “no sé si me explico” o “qué mal me he explicado, ¿se me ha entendido?”. Parecerá que tienes la cabeza más amueblada y darás una mejor impresión. Y, así, una vez domines ambas técnicas de conversación podrás decidir: “¿quiero tener una conversación frenética y divertida, o una más íntima y calmada?”. Lo importante es ser capaz de ambas y adaptarlas al contexto.