Trucos para evitar caer en esos silencios incómodos que tanto odias

El llamado small talk es una habilidad que consiste en saber qué decir en esos instantes en que todas las personas están calladas

 

Entras en el ascensor para subir a la planta en la que trabajas. Dentro te encuentras con alguien de los que trabajan en la planta de arriba. Os saludáis con un "hola, buenos días". Y, de repente, cae sobre vuestros hombros el enorme peso del famoso silencio incómodo. Además el ascensor va muy lento. Recurrís al uso del móvil pero ya habéis visto todas las notificaciones. Deseáis que el ascensor vaya más rápido. Luego, cuando llegas a tu planta te despides. Pero las puertas tardan en abrirse. "Mierda", piensas. Deberías haber retrasado más el saludo. Incomodidad nivel Dios. Cuando sales respiras tranquilx, muy aliviadx.

Ahora bien, ¿y si esa persona pudiera haberte ayudado a resolver parte del proyecto que tienes entre manos? o, quién sabe, quizás si le preguntabas qué tal, le hubieras ayudado a sentirse mejor, a desahogarse. Estos instantes se pueden (y se deberían) aprovechar. Saber qué decir en este tipo de encuentros, sobre todo cuando reina el silencio incómodo, es la clave del éxito en el mundo de los negocios y, además, una habilidad de la que cualquier persona puede sacar partido. Así lo explican en El País. Sacarle partido a lo que parece un charla intrascendente es lo que se conoce como small talk.

Más allá del 'qué tal'

Los expertos explican que se trata de una pregunta bastante inútil, sobre todo ante una persona desconocida. Es evidente que no se responderá de manera sincera y honesta. Lo que sí es posible es utilizar el 'qué tal' para dar pie a otros diálogos y, de hecho, puede ser una oportunidad para tomar la iniciativa en el caso de que nos pregunten a nosotrxs. Por ejemplo, si alguien te pregunta "qué tal", puedes contestar "bien, he pasado el fin de semana en la montaña y ha sido muy divertido", o cualquier otro hecho que quieras compartir. Lo importante es agregar algo más de información de donde pueden nacer muchas otras vías de conversación.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Un diagrama sencillito para entenderlo bien 👍

Una publicación compartida de Código Nuevo (@codigonuevo) el

Preguntas originales

Las preguntas originales son aquellas que no tienen una respuesta automática instalada en nuestro cerebro. Si estás en mitad de un silencio incómodo las preguntas deben ser abiertas y no que vayan en concreto hacia la persona. Por ejemplo, si la persona tiene una cicatriz en el ojo, no es buena idea preguntarle qué le pasó. No hay que ser intrusivos. Lo ideal es hacer comentarios generales que tengan relación con el trabajo en forma de halago: "He visto que le han dado una premio a vuestra compañía". Otro de los puntos a tener en cuenta es, si es posible, intentar utilizar el nombre de la persona con la que hablas, sin abusar. En cuanto a las respuestas, huye de las malas. Nada de que tienes muchos estrés o estás cansadx. Mejor expresar buena energía.

Lenguaje no verbal

Lo que no se dice también importa. Importa que tengas una sonrisa, o que hables con pasión o que no se te vea apagadx. Todo lo que no se expresa con palabras es igual o más importante. Teniendo esto en cuenta lo ideal es hablar con naturalidad y de forma cercana. Con estas pautas la conversación podrá fluir hacia temas más personales. A partir de aquí es bueno variar el tono y buscar la empatía de la otra persona. Otro de los puntos a resaltar y que es importante no solo para este contexto sino para todas las conversaciones es saber escuchar.

En cada uno de los puntos la curiosidad desempeña un papel esencial. Hay que observar para saber, a su vez, qué preguntar. No se puede olvidar mantener el contacto visual y estar atentx a las palabras de la otra persona.