La alegría que sientes cuando alguien comprende tu dolor tiene nombre

Se llama freundeschaden y retrata esa especie de tranquilidad y paz que te da cuando conectas con una persona que ha pasado por una experiencia dolorosa parecida a la tuya

Imagina la sensación porque seguramente la has vivido. Escuchas cómo están a punto de cerrarse las puertas del metro, bajas corriendo, crees que puedes llegar. En cuanto pisas la plataforma, se cierran. Te da rabia, te hundes por no haberlo conseguido. De repente, alguien más baja corriendo, solo unos segundos después. Os miráis. Estáis coincidiendo con el sentimiento aunque no digáis nada. Esta sensación se llama freundeschaden y es lo contrario a schadenfreude, que es la alegre sientes cuando alguien les va mal. Entendemos, por tanto, que la primera tiene menos maldad que la segunda.

Se trata de un vínculo basado en una tristeza compartida, de una vergüenza compartida o de una rabia compartida. Es, entonces, un sentimiento agridulce porque fusiona la experiencia negativa con la alegría de encontrar la empatía completa de una persona. Lo cierto es que jamás desearías que alguien viviera un dolor como el tuyo pero a la vez es bueno saber que no estás sufriendo —o que esa experiencia que viviste— no fue en solitario.

El freundeschaden no es un sentimiento nuevo, el historiador Dominici de Gravina no lo nombró de esta manera pero explicó que es un "consuelo para los desafortunados encontrarse con alguien que haya compartido sus desgracias". Así lo explican en Science of us, donde también aseguran que hay muchos sentimientos que no tienen nombre y que tienden a englobarse erróneamente en depresión, ansiedad o felicidad. La realidad es que hay cientos de sensaciones y, si puedes describirlas con palabras, sin duda puedes también sentirlas

Dentro de estas experiencias compartidas pueden entrar la tristeza de perder a un familiar, por ejemplo. Tu entorno se acercará a intentar calmar tu dolor o a hacer de compañía en el transcurso del duelo pero quien más preparado esté para ayudarte (o lo que es más difícil, entenderte) será alguien que también haya tenido una experiencia similar. Es cierto que las personas nos tomamos las situaciones de forma diferente pero, a veces, el dolor, la rabia o la vergüenza son vías que permiten una conexión fuerte entre dos personas. La empatía es la fuerza más grande de la naturaleza, disfruta de ese momento compartido con alguien porque también puede desencadenar en la felicidad de estar viendo el concierto de tu vida.