Las puertas de entrada de la tecnología del genocidio en Europa. Así se titula el nuevo informe elaborado conjuntamente por el Observatorio de Derechos Humanos y Empresas en el Mediterráneo, SUDS, NOVACT e Irídia y que revela una verdad incómoda: empresas israelíes dedicadas a la tecnología militar, a la ciberseguridad, a la vigilancia, al desarrollo de drones y a la inteligencia artificial y vinculadas a la ocupación y el genocidio en Palestina están accediendo a las subvenciones de la Unión Europea. Algo vergonzoso en sí mismo. Pero es que es peor: esta colaboración de la Unión Europea con estas compañías israelíes ha ido creciendo intensamente desde el inicio de la invasión de la Franja de Gaza en octubre de 2023.
¿A santo de qué? El interés de estas empresas viene explicado en el informe: muchas compañías israelíes han abandonado poco a poco el país para huir de la agitación económica, mercantil, laboral y social provocada por los conflictos en los que está inmerso el país. En este sentido, escriben desde El Salto, la Unión Europea se ha convertido en un destino estratégico para ellas. El informe revela hasta qué punto: “El 54% de los contratos de exportación de la industria militar de Israel firmados en 2024 fueron con países europeos con un valor aproximado de 8.000 millones de dólares”. Todo ello a través de acuerdos de cooperación, financiación, contratación directa de empresas, ferias y marcos reguladores insuficientes”.
Esto último es clave. Al parecer, apuntan desde la redacción de dicho medio, y basándose en las conclusiones del informe, “estas relaciones quedarían canalizadas a través de acuerdos con institutos tecnológicos o universidades, lo que permite enmascarar vínculos miliares corporativos como cooperación científica”. Además, algunas de estas compañías estarían haciendo uso asimismo de la ingeniería empresarial “como el rebranding o cambio de nombre para ocultar los vínculos con la empresa matriz, así como la compra y creación de sociedades europeas para canalizar ventas de material israelí dentro de la Unión Europea y esquivar potencialmente controles de exportación”. Y nadie parece querer darse cuenta de ello.
Lo cual es extraño. Sobre todo porque buena parte de estas triquiñuelas están muy bien localizadas: hay tres países de la UE en los que se están produciendo estos negocios con mayor frecuencia e intensidad. “Se trata de Alemania -epicentro del lobby militar israelí en Europa-, Luxemburgo y Chipre”, el cual “funciona como una plataforma de aterrizaje para empresas tecnológicas israelíes al ofrecer proximidad geográfica con Israel, vuelos directos, facilidad logística, acceso al mercado de la UE, residencia europea para fundadores y trabajadores, libertad de movimiento de capitales, fiscalidad favorable y procesos ágiles de registro empresarial. Aquí la pregunta que queda es: ¿hasta cuándo vamos a seguir mirando hacia otro lado?
