La lucha de la Gen Z continúa: derribó otro gobierno corrupto en Bulgaria y ahora estalla en Irán

“Nos han dicho que llevemos cuidado con lo que estamos haciendo, movilizar a la población. Puede suceder cualquier cosa”

2025 fue el año de las revoluciones Z. Doce meses en los que toda una generación salió a las calles de muchos países de Asia para protestar contra unos gobiernos corruptos a los que no parecía importarles lo más mínimo el futuro de miles de jóvenes. Y ahí se vió nuestra fuerza. Bajo la bandera de One Piece, cayeron gobiernos en lugares tan diferentes como Sri Lanka, Bangladesh o Nepal. Pero no fue solo allí: la resistencia Z se expandió por todo el planeta y hubo protestas en otros muchos rincones como México, República Dominicana, Nigeria, Japón, Turquía, Grecia, Francia, Marruecos o Perú. Y 2026 ha arrancado de la misma manera: la gen Z ya ha derribado un gobierno en Bulgaria.

Lo ha hecho por las mismas razones que se vienen dando en este tipo de revueltas: en palabras de un manifestante, que recoge el diario El País, “nuestros gobernantes no trabajan por el bienestar de sus ciudadanos, sino para la mafia”. Un sentimiento que ha terminado resultando intolerable. Ante la falta de perspectiva de un futuro prometedor, viendo que la clase política de todo color ideológico hace poco por mejorar su calidad de vida, la juventud búlgara salió de las aulas de las facultades y se plantó frente a las sedes del parlamento y de la presidencia. “No nos esperábamos que el Ejecutivo se rindiera en la tercera concentración tres semanas después”. Pero eso fue lo que pasó.

Pero que la lucha de la Gen Z alrededor del mundo sigue yendo más allá de las preferencias políticas queda claro con un hecho clave: el derrocamiento del gobierno en Bulgaria no ha frenado las manifestaciones. La gente joven, organizada de manera espontánea, tiene claro que la corrupción es sistemática y que necesita empujar mucho más para echar del poder político y del poder empresarial a personajes que solo miran por sí mismos y sus intereses. Una persistencia que, apuntan desde dicho diario, les está poniendo en el foco de las amenazas: “Nos han dicho que llevemos cuidado con lo que estamos haciendo, movilizar a la población. Puede suceder cualquier cosa”.

Sí, la lucha Z continúa más fuerte que nunca. Esa generación acusada de no levantar la mirada de sus teléfonos móviles, de no involucrarse en los problemas sociales, de no tener esperanza por el futuro, es la que está demostrando la mayor de las determinaciones para cambiar las cosas. Como en Irán. Más allá de cuestiones geopolíticas, de las injerencias no democráticas de Estados Unidos, lo que está haciendo allí la Gen Z para cambiar las cosas es espectacular. Es luz en mitad de la oscuridad. Es un manifiesto de compromiso con los valores democráticos. Hemos cambiado de año, pero la generación Z sigue siendo el motor del cambio en todo el mundo. Seguiremos atentas.