Entre el año 2016 y el año 2020, según datos de Amnistía Internacional, las ejecuciones por pena de muerte en el mundo vivieron un descanso paulatino hasta alcanzar las 483 anuales. No obstante, la ola ultraconservadora que recorre el planeta, la inestabilidad geopolítica y, sobre todo, las protestas ciudadanas en Irán, ha elevado la cifra hasta números récords en la última década. En 2025, muestran los datos de esta organización, el total de ejecuciones mundiales ascendió a 2.707 personas, lo que significó un incremento del 78% respecto al año inmediatamente anterior. Y, aunque dichas ejecuciones tuvieron lugar en hasta 17 países, un 80% de ellas fueron realizadas por el régimen ayatolá que gobierna Irán.
Y es que las protestas ciudadanas contra el actual gobierno supusieron multitud de detenciones y condenas a muerte meses atrás y, cuenta la periodista especializada en derechos de las mujeres y pobreza extrema Alejandra Agudo, la ofensiva de la alianza entre Israel y Estados Unidos contra Irán ha llevado a esta a agilizar las ejecuciones pendientes. “En el primer semestre del año pasado las autoridades de Irán habían ajusticiado a 654 personas, mientras que en la segunda mitad mató a más del doble: 1.505. Una aceleración que se mantiene en 2026, según las ONG iraníes, y que augura un año si cabe más siniestro”. Entre las acusaciones más habituales estuvieron la alta traición y el espionaje.
No fue el único rincón del mundo en el que aumentaron las ejecuciones estatales. Según la propia Agudo, Estados Unidos pasó de 25 a 47 ejecuciones, Singapur de 9 a 17, Kuwait de 6 a 17 y Egipto de 13 a 23. Además, “cuatro países que las habían eliminado en la práctica las retomaron en 2025: Japón, Taiwán, Emiratos Árabes Unidos y Sudán del Sur”. Y lo peor de todo es que los datos que maneja Amnistía Internacional están incompletos: países como China, Corea del Norte o Vietnam no comparten información fiable y es imposible determinar con precisión que puede estar pasando allí respecto a este tipo de condenas. No obstante, Amnistía estima en miles, “incluso por encima de Irán”, las ejecuciones anuales en China.
Además, las organizaciones en defensa de los derechos humanos lamentan las condiciones en las que se producen los juicios, “sin letrados de su confianza ni unas mínimas garantías procesales” en países como irán. Según un informe citado por Agudo, “1.257 ejecuciones se llevaron a cabo de forma ilícita en el mundo por delitos relacionados con drogas”. En cualquier caso, es muy evidente que la pena de muerte está cobrando más protagonismo en lugares en los crecen las política autoritarias, donde se usa “como arma para infundir temor, sofocar la disidencia y mostrar la fuerza que las instituciones estatales tienen obre personas y comunidades marginadas”, ha expresado Agnès Callamard, secretaria general de Amnistía Internacional.
