Por qué mantener la casa limpia es tan duro como seguir tu rutina de gimnasio

Se basan en el mismo efecto psicológico: las primeras veces sientes un subidón de recompensa-esfuerzo en el cerebro. Pero cuando se convierte en hábito da una pereza terrible

Con la aparición de Marie Kondo, el contenido en Internet sobre ordenar se duplicó. Fue un efecto similar al BDSM después de 50 sombras de Grey: todo el mundo quería probarlo. Nos volvimos un poco obsesos con ordenar la casa, sí. Pero fue con la cuarentena cuando realmente nos volvimos locos. Y normal, 24 horas encerrados en casa hizo que viéramos toda la basura que teníamos y que no usábamos, además del desorden casi crónico y los cajones al borde del Diógenes.

Sin embargo, como explican diversos entrevistados al portal Bustle, ha sido imposible mantener el orden, y al final eso ha llevado a más frustraciones. “Mis limpiezas a fondo duran una semana. No tengo la costumbre de ordenar y entonces, una vez está todo perfecto, vuelvo a dejar las cosas fuera de su sitio”, explica Ellie, de 29 años. “Evito hacer limpiezas a fondo, porque me estresa no saber cómo mantenerlo perfecto. Ahora simplemente ordeno y limpio las partes que están peor de la casa una vez a la semana para no sentir que está todo desordenado, y así no pensar que ‘fracaso’ en mi intento de ser ordenada”, se confiesa Lindsay, de 30 años.

@okayitsdrea

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Según la psicoterapeuta Kelly Keck cuenta en el mismo artículo, “hay una sensación de satisfacción para todos cuando se hace después de mucho tiempo sin hacerlo. Pero para mantener esta rutina debe gustarte el acto de limpiar y ordenar”. Es igual al gimnasio, las primeras veces que vas, te llena de autoestima, motivación y ganas. Un mes más tarde, si el gimnasio no es lo tuyo, lo dejarás y serás uno de los cientos que paga cuota y nunca va: “estás con ganas el día 1 de enero, pero pierdes interés en febrero. Recibes un boost de energía la primera vez que ordenas, pero luego no lo mantienes si no valoras el orden”, añade Kate Ecke, terapeuta.

“Para muchas personas, la organización extrema no hace la vida sencilla. Y, precisamente, si la gente ordena su casa es para tener una vida más fácil”, añade la experta. Es decir: si tú estás cómodx en un pequeño caos (algunas cosas desordenadas, pero, obviamente, sin pasarse), te será más fácil vivir así. Intentando conseguir un orden extremo, te obsesionarás y, como este tipo de limpiezas a fondo (que son constantes, casi diarias y agotadoras) no están hechas para ti, te frustrarás porque no podrás conseguirlo, logrando lo opuesto de lo que buscabas.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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Por eso, ambas expertas recomiendan lo mismo que recomendarían a alguien que quiere introducirse en el gimnasio: rutinas pequeñas y cortas que satisfagan tus intereses, que estén dentro de tus objetivos, y que te permitan irle pillando el gustillo (ya sea hacer deporte o limpiar la casa). Por ejemplo, pequeñas acciones como vaciar el lavavajillas, hacer una lavadora con las fundas de los sofás, limpiar un armario, ordenar cajones, recoger toda la ropa tirada por la habitación… todas estas acciones te darán “el subidón de placer” que se genera en nuestro cerebro cuando cree que “merecemos una recompensa” después de un pequeño logro (de nuevo, al igual que en el deporte).

Las limpiezas a fondo y en detalle son una moda de Pinterest, Instagram y TikTok, pero no son realistas”, advierte el artículo para acabar. Lo más sensato es ir “triunfando” con tareas específicas (“recomendable, hacer una lista con cosas pendientes del hogar e ir tachándolas a medida que las hagas, así tendrás sensación de progreso”, entre otros trucos), e irse adiestrando a unx mismx en los pequeños hábitos que mantendrán este nuevo orden, como no irse a la cama sin guardar la ropa dentro del armario o nunca irse a dormir sin fregar los platos. Pequeñas victorias diarias.