Un recorrido por la sexualidad de María Hesse para explorar también la tuya

El segundo libro de la ilustradora indaga sobre la sexualidad de la mujer y sobre cómo ciertos momentos de su sexualidad le han permitido vivir libremente

La mañana de un martes me encontré con María Hesse en una cafetería que hace esquina en el barrio de Sant Antoni de Barcelona. María tiene 37 años, es ilustradora y acaba de trasladarse desde su ciudad, Sevilla, hasta Madrid. Ahora está de visita para presentar su último libro El placer (Lumen, 2019). Ya hemos comprado la idea de que nos hemos liberado sexualmente, pero las mujeres seguimos siendo objeto de cosificación y nuestro placer, aunque cada vez menos, se mantiene aún en silencio.

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El libro no solo tiene como protagonista la voz de la propia autora y su experiencia, sino que toma las voces de distintas mujeres a lo largo de la Historia para hablar del proceso de liberación de la mujer y del placer sexual en diferentes épocas. Si aún no sabes si alguna vez has tenido un orgasmo, si te da vergüenza explorar tu cuerpo, si te genera inseguridad decir que el sexo te gusta y que la masturbación también o si aún escuchas comentarios que tachan a otras mujeres de "facilonas" solamente porque viven su sexualidad de forma plena, seguramente ya te has dado cuenta que sí es muy necesario crear un espacio donde las voces de mujeres como María Hesse sean la base del principio del cambio. 

El origen en la alegría

Superar las barreras impuestas por un sistema que nos ha explicado, desde pequeñas, que no está bien visto que nos toquemos "ahí abajo", no es fácil. La construcción social y cultural nos ha puesto, a nosotras, una mochila de más con la que tenemos y hemos tenido que aprender a vivir. Pero en este aprendizaje y en este crecimiento, a muchas mujeres nos empezaba a disgustar este saco a la espalda y hemos decidido que había llegado la hora de sacárnoslo de encima. "El libro nace de la alegría porque yo vivo la sexualidad de una forma muy luminosa, que es como creo que es el libro también, desde un punto de partida que es que hace mucho tiempo que me he liberado de todos esos prejuicios y esa carga. Me apetecía que quien leyera el libro acabara con una visión positiva y no negativa, aunque se cuestione la educación que hemos recibido a lo largo de nuestra vida. No es un libro para que nos maritiricemos, es para que digamos: 'hasta ahora ha sido así, pero no quiere decir que tenga que seguir de esta manera'", explica María Hesse al principio de la entrevista.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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La ilustradora no es ni ha sido la única que se ha atrevido a hablar del placer sexual femenino. Sucede que cada cierto tiempo nace una pequeña ola de voces que narran su propia experiencia para que otras mujeres encuentren el espacio y el hogar en el que sentirse cómodas para descubrirse, sin miedo y sin tapujos. Después de varios periodos con este mismo hilo, no es raro preguntarse por qué sigue siendo TAN necesario hablar de ello. En esta línea la autora sostiene que "quienes hablamos y escribimos sobre estos temas hemos conseguido superar estas barreras". Y añade: "pero, en realidad, te das cuenta de que hay un número grande de mujeres que no. El problema está en que, además, se da por hecho que muchísimas mujeres hemos pasado por esa liberación, pero no es así. De hecho, creo que fue a partir de los 30 cuando empecé a hablar abiertamente y con libertad de mi sexualidad". 

La intimidad como regalo

Si eres de esas personas que ha emprendido el camino de su propio descubrimiento sexual entenderás que hay una clara diferencia en tu forma anterior de vivir el placer y, por tanto, comprenderás que quien no haya podido hacer ese viaje se está perdiendo una experiencia sumamente positiva. La raíz puede tener formas muy diversas pero hay una que es bastante general: tanto niñas como niños empiezan a explorar sus zona íntimas de forma natural. Hay un instante en que se dan cuenta de que esta exploración les genera placer y comienzan a hacerlo de forma reiterativa, como cuando algo les gusta o les divierte. Lo que se tendía y aún se tiende a hacer cuando esto sucede es decir "eso no se hace". La represión llega desde la voz de los adultos que no son capaces de explicar que eso sí se hace. La enseñanza está en el contexto, hay que hablar de la intimidad, de que ese es el espacio más adecuado para explorarse.