El partido de fútbol femenino que ha destruido para siempre los topicazos del deporte

Han asistido a ver el partido más de 45.000 personas, 13.000 más que el último récord alcanzado

El estadio de San Mamés de Bilbao tiene una capacidad de 53.289 personas. Casi el número de personas que el pasado miércoles acudieron a ‘La Catedral’ a ver el partido en el que se enfrentaban el Athletic Club y el Atlético de Madrid por las semifinales de la Copa de la Reina. En total, 48.121 espectadores que han contribuido a establecer un nuevo récord histórico de asistencia a un partido de fútbol femenino en España. Un deporte que ha ido ganando visibilidad gracias entre otras cosas a los éxitos deportivos de la selección española femenina: campeona del mundo y de Europa Sub-17, campeona continental Sub-19 y subcampeona del mundo Sub-20. No solamente el fútbol se ha subido al carro del reconocimiento general sino que, en el pasado 2018 y este 2019, las mujeres deportistas españolas han comenzado a ocupar el lugar que merecen.

El número de mujeres que practican deporte no para de aumentar. Y la intervención de ellas no es reciente, la irrupción sucedió en la década de los 70 cuando, el 19 de abril de 1967, Katherine Switzer cambió la historia al burlar la prohibición que impedía a las mujeres competir en un maratón. Además de hacerlo pudo terminarlo, a pesar de los boicoteos masculinos, en cuatro horas y 20 minutos.  A ese legado se han sumado más recientemente deportistas como Serena Williams, Simone Biles o la reciente Katelyn Ohashi y, no solo eso, en España también ha nacido una fuerte ola de mujeres deportistas. De hecho, en muchos aspectos supera ya de largo al masculino. Se mire a donde se mire podremos encontrar a una mujer española defendiendo un deporte y ganándolo.

Lidia Valentín y la halterofilia, Carolina Marín y el bádminton, Garbiñe Muguruza y el tenis, Queralt Castellet y el snowboard, Almudena Cid y la gimnasia rítmica, Mireia Belmonte y la natación, Laia Sanz y el Dakar o Ana Carrasco y el motociclismo son solo algunos de los nombres que se fusionan con deportes en el que el trabajo en equipo y la consistencia son fundamentales. El baloncesto español femenino acumula cinco medallas en sus seis últimos campeonatos internacionales (entre ellos plata en el Mundial y dos de oro en los Europeos), con el waterpolo sucede lo mismo a pesar de su tardía aparición. Similar es el camino que tuvo el equipo de hockey en hierba, cuando ganó el bronce frente a Australia. Y así podríamos seguir nombrando mujeres y nombrando equipos.

Estas figuras del deporte se han visto indirectamente apoyadas por algunos cambios necesarios y urgentes: la completa desaparición de las azafatas en las celebraciones masculinas de Fórmula 1, la primera entrega de una Balón de Oro a una mujer: Ada Stolsmo Hegerberg (delantera noruega del Olympique de Lyon) o la aparición de la primera mujer en arbitrar un partido de Bundesliga (Bibiana Steinhaus), entre otros. Además, el Consejo Superior de Deportes tiene a una mujer como presidenta: María José Rienda. Todas estas figuras, cifras y hechos no tienen que hacer sino crecer, aumentar y defender la posición que se merecen.