Gana el primer Balón de Oro femenino y solo se les ocurre preguntarle si sabe bailar twerking

El productor francés y DJ de la gala Martin Solveig la invitó a perrear tras recoger el premio que la acredita como mejor futbolista del 2018

La edición celebrada el lunes en París del prestigioso galardón del Balón de Oro, que desde 1956 y mediante las votaciones de periodistas especializados de todo el mundo reconoce a los mejores futbolistas del año, estuvo marcada por la polémica. Y no, no hablamos del manido debate sobre si Modric, ganador del premio en la categoría masculina, lo merecía realmente o no. Hablamos del comentario machista que el productor francés Martin Solveig, DJ de la gala, le soltó a Ada Stolsmo Hegerberg, delantera noruega del Olympique de Lyon y ganadora del primer Balón de Oro femenino con el nuevo formato.

En concreto, y tras recoger el galardón notablemente entusiasmada, Hegerberg tuvo que enfrentarse a un pregunta a la que ningún futbolista masculino que levante el premio tendrá que enfrentarse nunca: “¿Sabes bailar twerking?” La respuesta de Hegerberg, un “no” rotundo acompañado de una cara visiblemente molesta, fue suficiente para constatar que aquella pregunta estaba fuera, pero fuerísima de lugar. Ada Hegerberg no es bailarina. Es futbolista, una tremendamente buena cuyas actuaciones fueron esenciales para que su club levantara el pasado año la Liga de Campeones Femenina de la UEFA.

Pero claro, es una mujer y, en consecuencia, debe querer bailar y ser provocativa. O al menos así debió pensarlo Solveig antes de formular su pregunta. Una que, por suerte, no pasó desapercibida para las redes sociales, que estallaron contra el productor francés de manera inmediata. “Acaba de ganar el Balón de Oro y le preguntan si sabe hacer twerking. La cara de hartazgo de @AdaStolsmo lo dice todo”, comentaba indignada la usuaria @Mamen_Hidalgo. “Te acaban de joder uno de los momentos de tu vida como futbolista y parece que lo peor es que está acostumbrada. Qué vergüenza ajena”, denunciaba @nacho8gonz.

Estas reacciones, simultáneas en todos los países e idiomas, colapsaron el Twitter de Martin Solveig, que decidió publicar un vídeo disculpándose mediante una excusa muy poco convincente: “Estoy asombrado por lo que he leído en internet. Todo viene de una distorsión de mi nivel de inglés y de cultura en inglés. No quería ofender a nadie ni pensaba que nadie lo pudiera ver como una ofensa. Fue una broma, probablemente de las malas, y por eso me quiero disculpar con todo el que se haya sentido ofendido. Lo siento”, escribía el productor en el mediodía de ayer.

Por su parte, la joven jugadora de la selección noruega intentó quitarle hierro al asunto en unas declaraciones pronunciadas para la BBC tras la finalización de la gala: “Él vino hacia mí después y estaba realmente triste por lo que había pasado. Honestamente, no lo consideré acoso sexual en el momento”. Y esa es la peor noticia: que están tan profundamente arraigados los estereotipos de género que, a veces, ni verdugos ni víctimas son capaces de detectarlos. Una pena que, esta vez, hayan manchado la hazaña de Hegerberg, una futbolista que ya ha hecho historia.