Los logros del #MeToo en su primer aniversario de lucha contra el sistema patriarcal

Lo que empezó con Harvey Weinstein en The New York Times se ha convertido en un movimiento global cargado de logros para el colectivo feminista

Hce exactamente un año, el 5 de octubre de 2017, The New York Times publicaba un artículo llamado “Harvey Weinstein compró el silencio de mujeres acosadas sexualmente durante décadas”. Probablemente, las periodistas que lo destaparon no se imaginaron la tormenta mediática que empezaba: llegaba el #MeToo, el movimiento de denuncia que ha traído la sorororidad femenina y los movimientos de empoderamiento antipatriarcales a todas las portadas. Empezaba una revolución.

En estos 12 meses, el movimiento ha logrado muchísimo. Ha conseguido que las mujeres perdieran el miedo y que rompieran el silencio de unas violencias que estaban corrompiendo las entrañas de la sociedad. Quedaba demostrado que el abuso se da en todas las escalas de poder, desde los hogares más humildes hasta los despachos de las mayores productoras de Hollywood.

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Aunque antes del #MeToo ya había una cierta conciencia social que logró que personas como Bill Cosby cayeran del podio por su misoginia, tras el estallido #MeToo muchas mujeres vieron que era un movimiento, que tenían apoyo y que estaban respaldadas. Y así salió todo a la luz. Se empezaron a destapar muchísimos escándalos de agresores machistas que habían podido actuar con impunidad hasta el momento, protegidos por un sistema que legitimaba la violencia patriarcal. Kevin Spacey, Luc Besson, Tiger Woods, Louis CK o Dieter Wedel son algunos de los nombres.

El movimiento surgió en Estados Unidos, pero se extendió como la pólvora, demostrando que la violencia patriarcal es algo endémico en todos los países del mundo. Actrices y mujeres de todas las profesiones en todo el mundo rompieron el silencio, y promovieron versiones regionales del #MeToo, como el #LasPeriodistasParamos en España. El éxito del movimiento quedó consolidado cuando a finales de año la revista TIME declaraba a “las mujeres que habían roto el silencio” persona del año.

Esta campaña de empoderamiento permeabilizó en otros colectivos, como el LGTBI. Un ejemplo es el #MeQueer, que surgió durante el verano de 2018, con el que querían denunciar las violencias diarias que sufrían las personas con diversidades sexuales y de género.

Aunque el #MeToo ha logrado un cambio real y ha roto muchísimos silencios, todavía hay muchos trabajo por hacer. En la Justicia, por ejemplo, aun hay jueces muy machistas y misóginos, como nos ha enseñado el escándalo de los abuses sexuales de Kavanaugh, que, tras agredir sexual y verbalmente a mujeres, quieren el poder de dictar sentencias de forma justa. Algo que no es exclusivo de Estados Unidos, en España hemos tenido La Manada y la justicia patriarcal, entre otros casos igual de escandalosos.

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Otro de los problemas es el que expone Samantha Corbin, que recoge El País, y es que muchos de los acusados (y condenados) por el #MeToo se les ha perdonado fácilmente. “Hay hombres que fueron condenados (en ese tribunal público) hace un año y que ahora se preguntan si pueden volver. La realidad es que no han sufrido más que tener que decir ‘lo siento”, denuncia Corbin.

Corbin reflexiona sobre el año de #MeToo. “Lo que hemos visto en este año es que las mujeres, en vez de ser silenciadas, animan a salir a otras mujeres que refuerzan su credibilidad. Creo que es algo que vamos a ver cada vez más. La estructura de poder que silencia a las mujeres está siendo eliminada”. Y todo esto, en 365 días. Sin duda, ha empezado un movimiento imparable.