Por qué en España sigue siendo imposible caminar sola por la calle sin sentirse acosada

El 92% de las españolas reconoce haber sufrido acoso verbal o físico de carácter sexual alguna vez en su vida

Pese a quienes tildan las protestas feministas de exageradas, España no es precisamente el mejor país del mundo para ser mujer y caminar por la calle. De hecho, y según una encuesta realizada por la Fundación Jean Jaurès y la Fundación Europea de Estudios Progresistas, entre más de 6.000 mujeres alemanas, francesas, italianas, británicas, estadounidenses y españolas, estas últimas son quienes más sufren silbidos sexistas (un 86%), miradas insistentes (un 76%) y gestos groseros con connotación sexual (un 50%) por parte de los hombres. Entre un 14 y 21% más que la media europea para cada tipo de acoso sexual no físico.

No obstante, y aunque el lugar de nuestro país deje mucho que desear, el estudio revela también una estadística que invita al optimismo: la cifra de mujeres que ha sido víctimas del acoso callejero en el último año ha descendido notablemente. “Solo” el 23%, por ejemplo, han tenido que soportar silbidos. Sin ninguna duda, el auge del movimiento feminista, encarnado mediáticamente por el popular #MeToo, está provocando un cambio en nuestra sociedad. Como dice Francois Kraus, responsable de la encuesta, en el diario El País, “hay una mayor toma de conciencia de lo que es admisible y no en el espacio público para las mujeres”. Un fenómeno global.

Además, y pese a las malas noticias en cuanto al acoso verbal o gestual, España se encuentra por debajo de la media europea en cuanto al acoso físico o sexual. En concreto, el 28% de las españolas reportan haber sido víctimas de manoseos o tocamientos sexuales no consentidos frente a la media europea del 34%. Por otro lado, la cifra de violaciones en nuestro país se sitúa en el 7%, mientras que la media europea está en el 10% y se dispara en Estados Unidos hasta el 20%. Algo que, según François Kraus, es “relativamente tranquilizador” para las españolas. Y es muy importante ese “relativamente”.

Después de todo, el acoso verbal va más allá del miedo que pueda inspirar por su posible escalada hacia el acoso físico. Es, sobre todo, un acto machista de poder que humilla a las mujeres. Como apunta Kraus, este acoso tan normalizado en España “constituye una traba importante a la movilidad de las mujeres, a las que se dificulta participar plenamente en un espacio público que queda acaparado por los hombres”. Especialmente a las jóvenes, principales víctimas. Lo miremos como lo miremos, es inadmisible que el 92% de las españolas haya sufrido alguna vez agresiones verbales o físicas de carácter sexual.