Las bisexuales no se están vendiendo al opresor, aunque Feminista Ilustrada lo diga

El día de la visibilidad bisexual le pareció que era el momento ideal para perpetuar los estigmas que sufre el colectivo: que son una fase y que son lesbianas en el armario (en el caso de las mujeres bi)

“Hermana, si amas a las mujeres, ¿por qué entregar tu energía, amor y tiempo al opresor? Lo personal es político ;). ‘Oye que soy bi’. Traducción: “eh, eh, patriarcado, que yo sigo estando disponible para ti, ¿eh? No soy una de esas lesbianas”. Así celebraba Maria Murnau, conocida en sus redes como Feminista Ilustrada, el día de la visibilidad bisexual (23 de septiembre), negando su existencia y asegurando que las mujeres bisexuales eran lesbianas que no se atrevían a salir del armario, precisamente, uno de los principales prejuicios que más tiene que sufrir la letra B del colectivo: las personas que consideran que solo son una fase, que les tiene que gustar “lo uno” o “lo otro”, no ambas.

Obviamente, si fueran declaraciones de una random no pasaría nada. De odio, internet está lleno. El problema es que Feminista Ilustrada, con más de un millón de seguidores en todas sus redes, se ha establecido como un estandarte del feminismo mainstream y del colectivo LGTBI, aunque desprecie la mayoría de sus siglas (porque, obviamente, no solo ha hecho declaraciones bifóbicas, también hizo ilustraciones en las que dibujaba a mujeres trans como hombres barbudos con pelucas, que fueron catalogadas de transfobia por diversos colectivos y activistas). Por ejemplo, la institución pública Escola de Feminisme de Catarroja (Valencia) la invitó hace unos días a una ponencia, con el sello del Ministerio de Igualdad, que la presentó como una mujer que “ha centrado su vida creativa en el feminismo y los derechos LGTBI”. ¿Seguro que ha dedicado su vida creativa al colectivo?

A raíz de estas declaraciones, insultantes especialmente por el timming, el día de la visibilidad bisexual, una de las siglas más olvidadas del colectivo por comentarios como los de Murnau, se generó un intenso debate en redes sociales, que fue Trending Topic todo el día. La mayoría de comentarios rechazaban la bifobia, sin embargo, muchas de las adeptas y TERF que siguen a la Feminista Ilustrada, empezaron a hablar de mujeres que “siguen atadas a la heterosexualidad”, explicando la atracción hacia los hombres como una cárcel de la cual se tiene que salir como acto político.

Se justifican en la violencia de los hombres a las mujeres y en las relaciones de poder que se dan en una pareja hombre-mujer por culpa de la sociedad patriarcal. Por supuesto, nadie niega que, la mayoría de las veces, una relación homosexual sea más segura e igualitaria que una mujer, ya que ambas están en la misma escala del género (aunque, por supuesto, existen más condicionantes jerárquicos, como la raza, el dinero, la familia…), pero la respuesta no pasa por reprimir la atracción y dejar de ser bisexual “por política”. De hecho, este discurso se asemeja peligrosamente al que usaban para discriminar a homosexuales, asegurando que su deseo se podía reprimir y debían “escoger” la heterosexualidad siempre. ¿Acaso no hemos aprendido ya que el amor no se controla, ni por decisión política consciente ni por represión y estigmas?

La deriva de Murnau está en relación con el auge del movimiento TERF, hiperrepresentado en el mainstream por J. K. Rowling. Murnau, como la británica, hasta hace nada hablaba de colectivo LGTBI. De hecho, según una entrevista del año pasado, dijo que “las mujeres y el colectivo LGTBI tenemos el mismo enemigo: el patriarcado”. Sin embargo, ahora parece que su principal obsesión es eliminar siglas que les resultan “incómodas”, sean las personas trans o las bisexuales, y no dedicar sus esfuerzos a eliminar el patriarcado que, hasta hace un año, creía que oprimía a todos.

Por desgracia, estas feministas que parecen un spin-off de Hazte Oír, cada vez tienen más presencia en las redes, y es importante decir las cosas por su nombre: sus discursos son bifóbicos y tránsfobos. Las personas bisexuales no son una fase ni “duermen con el enemigo”, al igual que las mujeres trans no son “hombres con peluca” ni los hombres trans “compañeras”. De nuevo, nadie pide que mágicamente la gente respete la identidad B y T (aunque sería lo ideal), simplemente, que no utilicen su altavoz digital para ir en su contra.