5 ejercicios de Kegel para tener mejores orgasmos

Entrenar los músculos pélvicos aumenta considerablemente la frecuencia e intensidad de los orgasmos femeninos

El orgasmo es una de las medicinas innatas más potentes que existen. En concreto, correrse libera oxitocina que nos hace más felices, inmunoglobulina que protege nuestro organismo y endorfinas que minimizan los dolores. Un cóctel sanatorio delicioso que, por desgracia, solo los hombres han tenido la plena libertad de disfrutar sin tapujos a lo largo de los milenios. Por eso, y para combatirlo, este hoy 8 de agosto se celebra el Día Mundial del Orgasmo Femenino. Por ese motivo te traemos cinco ejercicios de Kegel, difundidos por Cosmopolitan, que aumentarán la frecuencia e intensidad de tus orgasmos.

One-two-punch

El objetivo es fortalecer la musculatura del suelo pélvico y este ejercicio es ideal para conseguirlo. Solo tienes que tumbarte bocarriba, apretar el músculo pubocoxígeo con toda tu fuerza y luego destensarlo. Así una y otra vez mientras respiras acompasada hasta tenerlo tan fuerte y flexible que tu orgasmo sea capaz de llevarte a otro multiverso.

El rapidín

Aquí prima la velocidad. Consiste en realizar contracciones y destensiones musculares pubocoxígeas tan rápido como sea posible y hasta que acabes extenuada. Y una vez recuperado el aliento, volver de nuevo a realizarlo hasta completar varias series. De esta forma, la técnica del rapidín trabaja, entre otras cosas, las fibras musculares asociadas a la excitación.

La prueba de resistencia

Los músculos no necesitan únicamente fortaleza, flexibilidad y explosividad. También necesitan resistencia. Y los músculos del suelo pélvico no son una excepción. Por eso la prueba de resistencia es tan importante. Para llevarla a cabo basta con que levantes la pelvis, aprietes el músculo pubocoxígeo y aguantes en esa tensión durante el tiempo que puedas.

Shake it

Al final, y de un modo u otro, de lo que se trata aquí es de contraer y distender el músculo pubocoxígeo. Y para ello no necesitas obligatoriamente estar tumbada sobre una esterilla. Es algo que puedes hacer en cualquier situación, incluido de pie mientras meneas la cadera de un lado a otro. Eso sí, según los expertos, no es recomendable hacerlo mientras meas porque fomenta infecciones del tracto urinario.

El inverso

La contracción clásica de Kegel pero con un importante matiz: en lugar de permitir que los músculos se destensen con tranquilidad y el aire salga de tus pulmones lentamente, tienes que apretar hacia afuera con mucha fuerza para liberar tanto el músculo pubocoxígeo como el aire. Quizá no suene demasiado estético, pero el orgasmo no debe serlo. Su única obligación, y hoy es un buen día para recordarlo, es ser completamente libre.