10 noticias que confirman que el feminismo no sirve para nada

Las desigualdades, acosos y abusos que se denuncian son una exageración

"A mí el feminismo no me representa", "son unas exageradas" o "pero si hoy en día eso ya no hace falta", dirás. Y nadie puede convencerte de lo que no quieres ver, porque muchos y muchas hemos estado ahí en mayor o menor medida pero un día nos dimos el 'golpe en la cabeza' y empezamos a ser conscientes, primero, y a denunciar, después, pequeños y grandes comportamientos que hasta hace poco interpretábamos como 'normales'. Desigualdades, acosos y abusos que hasta ahora formaban parte de nuestro día a día y hoy empiezan a salir en las noticias.

 

Decidir sobre nuestra vestimenta

Aún hay hombres que creen que tienen derecho a decirnos como debemos vestir e, incluso, a señalarnos por ‘provocar’ con nuestra vestimenta. Sin embargo, lo que seguramente no ha pensado la mayoría de estos hombres es que el problema no son nuestras minifaldas ni pezones, sino sus miradas. Porque, ¿alguna vez has visto a una mujer sentirse incómoda porque un hombre marcaba pectorales en público? Otras veces, se nos dice como tenemos que vestirnos para ir ‘monas’ o para asistir a un evento concreto. Sin embargo, parece que muchos aún no entienden que no tenemos que llevar faldas, vestidos, tacones o esas cosas que se consideran ‘femeninas’ para vernos guapas. Cada mujer —y hombre—  tiene derecho de elegir como quiere vestir en función de su personalidad, no de su género.

 

 La mentalidad retrógrada en medios de comunicación

Los medios de comunicación tienen la responsabilidad de no difundir pensamientos o actitudes que denigren a otros, pero lamentablemente el machismo sigue presente en muchos de sus contenidos. Prueba de ello es que en el último año, hemos visto como se ha subestimado la gravedad de la violencia de género, hablado con menosprecio del físico de mujeres famosas y culpado a las víctimas de acoso sexual de perjudicar a su agresor al denunciarle.

Son actitudes capaces de socavar nuestros derechos como mujeres porque hablar de muerte en lugar de asesinato en un caso de violencia de género, solo hace que invisibilizar el problema y transmitir a maltratadores y posibles maltratadores que matar a una mujer "no es tan grave". Señalar a las mujeres por sus defectos físicos no solo es una forma de cosificarnos, también de invalidar los cuerpos que no cumplen con el canon de mujer delgada, sin curvas e imperfecciones —las mujeres reales tenemos imperfecciones—. Y culpar a las víctimas de acoso también sobrepasa lo insultante porque, de este modo, se está diciendo que no tendrían que haber hablado, que no deberían haber luchado para que se haga justicia.

Rodeadas de acoso

Aún hay muestras de acoso en el trabajo, entre amigos o en la calle. Todas son igual de deplorables, aunque cuando se perpetran desde una posición de poder es aún peor porque la víctima puede sentirse obligada a permitir ciertas actitudes para seguir cobrando un sueldo a final de mes —no porque le guste—. Algo que hace que, en estos momentos, un incontable número de hombres se estén aprovechando de sus subordinadas a base de, por ejemplo, tocarlas donde no deben o decirles guarradas. Las mismas que muchos otros dicen por la calle y que, aunque no tengan ningún poder sobre nosotras, pueden llegar a jodernos el día interrumpiendo nuestro trayecto de camino al trabajo, invadiendo nuestro espacio vital o haciéndonos sentir que no podemos movernos con seguridad. En definitiva, privándonos de sentirnos libres.  

 

El dominio de los hombres en el deporte

El deporte es una de las esferas de la sociedad donde más se escucha a hombres hacer comentarios que cosifican o sexualizan a las mujeres y que, por tanto, demuestran que están lejos de entender —aunque resulte difícil— que somos más que un cuerpo y que podemos tener las mismas inquietudes, objetivos y ganas de comernos el mundo que ellos. Lo peor viene cuando la cosificación va más allá de las palabras. Uno de los casos más flagrantes del año es el de las animadoras de fútbol de Estados Unidos, que se han visto obligadas a posar semidesnudas para mantener su trabajo, a ser chicas de compañía y a privarse de ser tal y como son en su vida personal —como evitando publicar ciertos contenidos en las redes— para no perder su sueldo. Es como si creyeran que antes de personas con vida somos un cuerpo a su servicio, y lo peor de todo, es que mientras esto ocurra en el deporte habrá una parte de la sociedad que lo seguirá viéndolo normal.

Machismo en la Justicia

No hay duda de que nosotras podemos comprender en mayor medida qué significa ser víctima de abuso sexual y de violencia de género. Sin embargo, aún falta mucho para que las mujeres tengamos la misma presencia en la justicia que los hombres. Esto, junto con la mentalidad patriarcal de muchos jueces y abogados, hace que en ocasiones no se sienta empatía hacia las víctimas, que incluso se llegue a culparlas y que no se impongan a los acusados las sentencias pertinentes. Es como si nosotras siempre tuviéramos más responsabilidad que ellos, y esto solo hace que casi siempre se favorezca a los hombres.

Estas solo son algunas noticias de los últimos meses que demuestran que los hombres siguen cohartando nuestra libertad, que nos quieren sumisas y calladas para mantener sus privilegios. Sin embargo, si permitimos que esto siga así, nunca alcanzaremos los sueños a los que presuntamente tiene derecho todo hombre y mujer, nunca viviremos nuestra vida con total libertad. El feminismo es el modo de evitarlo, pero quizás tú no has cambiado de opinión, ¿todavía sigues pensando que el feminismo no es necesario?