Naza, el nuevo documental de los cineastas israelíes Yuval Abraham y Rachel Szor, está acaparando la atención tanto de los medios como de las redes sociales por dos cuestiones. La primera de ellas es que su presentación en el Festival de Venecia se ha saldado nada más y nada menos que con un Premio Especial del Jurado y con una de esas ovaciones que se recuerdan durante años. La segunda es mucho más triste: varios ministros israelíes se han mostrado muy agresivos con la película públicamente y han anunciado su intención de retirarles la ciudadanía israelí a ambos por, han señalado, “ser una vergüenza y una deshonra para todo el pueblo de Israel”. ¿Pero de qué habla la peli para despertar tanto hate?
Pues a lo largo de sus 80 minutos de metraje, Naza profundiza en la supuesta estrategia con la que el gobierno israelí de Netanyahu está asesinando calculadamente a miles de civiles palestinos en la Franja de Gaza. En palabras de Abraham y Szor, la idea de la película es clara: “mostrar que esta matanza es sistémica, no fruto de un accidente, sino de un plan deliberado” basado “en la deshumanización total de los palestinos”, recoge la agencia EFE. O dicho con otras palabras: lo que intenta hacer Naza es desmontar ese discurso oficial del gobierno israelí de que las muertes de civiles son ‘muertes colaterales’ de su lucha contra Hamás. Según la cinta, esas ‘muertes colaterales’ son muertes totalmente intencionales.
Incluso automatizadas. Porque, como informa la misma agencia, “uno de los testimonios recogidos en el documental es el del creador de un sistema que, con algoritmos e inteligencia artificial, puede determinar en qué punto se concentra la gente dentro de un edificio en el punto de mira de los cañones israelíes”. Una información que el ejército israelí salió a desmentir este pasado viernes mediante un comunicado. Según la institución, con muy poca credibilidad internacional a estas alturas, las decisiones militares son tomadas exclusivamente por seres humanos y todo esto de la IA está basado en “testimonios anónimos de personas cuya identidad no puede verificarse”. Es también la postura del gobierno.
Un gobierno que parece decidido a castigar a ambos directores. “Como ministro de cultura, actuaré de inmediato para revocar la ciudadanía israelí de estos creadores por vil traición al país” y por, ha expresado, estar “dispuestos a dañar a su patria para recibir aplausos de los antisemitas del mundo”. Por su parte, los creadores han sido cristalinos durante sus encuentros con la prensa: “Quiero ser muy claro. Esta verdad ha sido documentada y es conocida desde el primer día gracias a los periodistas palestinos. Más de 200 de ellos han sido asesinados por Israel en Gaza. Sus voces fueron silenciadas y negadas”. Además, han animado a israelíes y estadounidenses a ver la película para tomar consciencia.
Recordemos que el próximo 27 de octubre se celebrarán las primeras elecciones israelíes desde el atentado del 7 de octubre y el posterior inicio del genocidio palestino y que apenas unos días después, el 3 de noviembre, tendrán lugar las elecciones de medio mandato en Estados Unidos. El futuro de Gaza sigue en juego.
