El trabajo en equipo requiere en muchas ocasiones negociación. Es completamente normal que unx compañerx de trabajo no esté de acuerdo contigo en la manera en la que has gestionado un imprevisto, en el modo en que priorizas las tareas o en la forma en la que te comunicas. Por eso es tan importante hablar para mejorar las cosas. Se puede aprender. No obstante, la actitud de unx compañerx que intenta mejorar contigo es muy distinta de la actitud agresiva de quien no quiere hacer equipo contigo sino aplastarte competitivamente para situarse por encima de ti de cara al resto de compañerxs y, sobre todo, de cara a lxs jefxs. Es difícil gestionar estas situaciones de abuso.
Pero debes hacerlo. Al fin y al cabo, unx compañerx de este tipo, capaz de atacarte personalmente para salirse con la suya, no solo perjudica tu rendimiento laboral cotidiano, sino que también puede mermar tu salud mental. Es algo que ocurre paulatinamente: un reproche por aquí, una queja destructiva por allá, una minusvaloración y de postre una reprimenda con malos modos en la que deja ver que no eres competente. Pero lo eres. Y unx egoísta con ambición desmedida y muy poca ética no debería hacerte dudar de ello. Ese es el primer paso que tienes que dar para protegerte de sus ataques: mantenerte firme en tu autoestima. Si ve tantas cosas malas en ti es por competitividad.
Cuidado con la rabia
Y ahora viene la parte más dura. Como explica la psicóloga Amy Cooper en una publicación en Psychology Today, “debes demostrarle a ese compañero que estás decidido a hacer tu trabajo sin rebajarte a su nivel: eleva la discusión alejando el énfasis de los individuos y volviendo al tema en cuestión”. Por supuesto, habrá muchas ocasiones en las que sus ataques te hagan daño y tengas ganas de someterte a sus exigencias o explotar para ponerle en su sitio. Esto último es muy tentador. La rabia es un mecanismo de protección. Pero eso implica dejarle ganar si lo piensas bien. Tú eres unx profesional ejemplar y no estás para chorradas así. Ponle sensatez a la situación.
¿No es suficiente? “Habla con tu compañero en privado si su comportamiento continúa y dile que te gustaría tener una mejor relación y pregúntale cómo cree que podríais resolver vuestras diferencias”. Esto funciona si verdaderamente su oposición proviene de una diferencia de enfoques laborales y no de una competitividad tóxica. En este último caso la charla probablemente no aporte mucho y tengas que recurrir a instancias superiores. Porque tienes derechos. Como aconseja Cooper, “acude a recursos humanos o a tu supervisor si necesitas apoyo extra para mejorar la situación”. Lo peor en situaciones de abuso o de conflicto es aislarse. Seguro que ellxs pueden ayudarte.
