Los 4 mitos más rancios sobre Andorra desmentidos por una andorrana

El ciudadano medio español sabe poco de su vecino. No, no hablo de Puri la del quinto, sino de Andorra, un país lleno de tópicos y mitos que poco tienen que ver con la realidad

Andorra, el pequeño país con el que hacemos frontera, es también un gran desconocido. Está ahí, en las montañas, sin que la mayoría sepa qué partido gobierna, cuántos habitantes tiene o por qué venden barras de Toblerone de 1 metro en sus supermercados. Cuando surge Andorra en las conversaciones es para hablar de las vacaciones invernales, de Caldea, de tabaco y de lo barato que es todo. Pero la mayoría de estas referencias que tenemos sobre Andorra no son más que mitos. Hablamos con Meritxell Díaz, una andorrana de 23 años residente en Barcelona y estudiante de Humanidades, que nos desmiente cuatro de los más extendidos.

1. Todo es más barato

Típico: te vas a Andorra y todos tus conocidos activan el modo gorrón. Te dicen que compres tabaco, alcohol, perfumes y electrónica, como si fueran un hijo recién independizado asaltando la casa de sus padres con tuppers. Pero esto es uno de los grandes mitos: en Andorra no todo es más barato.

Meritxell nos lo explica. “Es verdad que, a diferencia de España, en Andorra no hay IVA”, aunque sí otros impuestos indirectos, como el IBI, “y que en algunos productos como el tabaco o el alcohol puede notarse la diferencia”. Pero con lo que te gastas en gasolina para llegar, te acaba saliendo más caro que comprarlo en España. Por poner un ejemplo, en una cajetilla de tabaco la diferencia no es más que de un euro. Es decir que, o compras en cantidades industriales, o no te ahorras prácticamente nada. Sin embargo, spoiler: el estraperlo es otro de los mitos, no puedes comprar todos los productos que te plazcan.

El mito de los precios reducidos está ya algo caduco. Hace años sí que había más diferencia entre el precio andorrano y el español. Hoy en día, ya no hay tanta. “En Andorra han ido subiendo los precios”, añade Meritxell. Al final, los productos del día a día y los servicios cuestan prácticamente lo mismo —e incluso más, porque no hay una gran oferta de supermercados—, y la diferencia de precio que hay entre aquellas importaciones más populares como el tabaco o los perfumes es mínima, lo que hace que no sea rentable ir a propósito a Andorra a comprarlo.

2. El estraperlo de productos

Otro de los grandes mitos. Ir a comprar a Andorra y llenarse el coche de víveres y otros productos como una familia nómada cruzando el desierto. Para los que no lo sabían: hay un límite de productos que se pueden cruzar por la frontera. Por ejemplo, no puedes ir con cien cajetillas de tabaco (“por persona puedes llevar un cartón y medio de tabaco”, matiza Meritxell), al igual que tampoco puedes cruzar con mucho dinero en efectivo o con todos los litros de perfume que quieras.

Y no se te ocurra intentar engañar a las autoridades haciéndote el tonto. “Requisan”, asegura Meritxell, “he visto guardias civiles entrar a un bus y llevarse bolsas de dinero”. Para entrar (o salir) se deben cruzar dos controles (el español y el andorrano), “así que hay el doble de posibilidades de que te pillen”.

3. No saben conducir

Los andorranos y las mujeres en general sufren el mismo tópico en los comentarios de los ‘cuñados’: que no saben conducir. Explica Meritxell que hay gente que tiene mucha pasta en Andorra, que tiene cochazos de la hostia y que los lleva a lucir por otras capitales. “Por Barcelona puedes ver muchos Ferrari y Porsche con matrícula andorrana. Claro, estos corren muchísimo, y como las multas prácticamente no llegan a Andorra, pues no te molestas en controlar la velocidad”. Así, la gente cree que coche con matrícula andorrana equivale a rapidez y mala conducción.

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El tópico se refuerza cuando los españoles van a Andorra. Los autóctonos, acostumbrados a vivir en un país con mucha nieve y carreteras montañosas, conducen con mucha confianza por carreteras complicadas, donde un forastero irá pisando huevos. Tienen coches muy potentes con mucha experiencia en terrenos arriesgados. “A mí me dicen que conducimos fatal y muy temerario, pero es solo un tópico, es un fallo de percepción. Aunque a mí se me aplica porque me gusta correr”, ríe Meritxell.

4. El Toblerone, souvenir por excelencia 

En una pasada rápida por Tripadvisor verás que muchas personas recomiendan los mejores sitios donde comprar la barra de Toblerone de un metro. Se ha convertido en un topicazo que casi siempre cae en los souvenires andorranos. ¿Por qué? Pues a saber. La chocolatina es de origen y producción suiza, y poco tiene que ver con Andorra. Sin embargo, es un best seller. “Pues no sé cómo ha llegado hasta aquí, pero se vende en cantidades industriales”.

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Con la tontería, la variedad de Toblerone es increíble. De un metro, de medio metro, de sabores, en packs familiares, surtidos anuales… Lo puedes encontrar en la mayoría de supermercados y tiendas pero lo mejor, sin duda, es que no hay límite de Toblerone que puedas cruzar por la frontera. Podrás traficarlo en toneladas.

Bonus track: "Andorra es un paraíso fiscal"

A Andorra se la conoce como paraíso fiscal y sí, es verdad. Aunque el gobierno andorrano ha asegurado que ya no debería estar en la lista de estos refugios económicos para acaudalados, lo cierto es que casos como el escándalo Pujol y otras muchas tramas de opacidad y corrupción internacional siguen ensombreciendo su economía bajo la sospecha de serlo. "Esta afirmación quizá es la única que no es un mito", explica Meritxell. Así que aquí no hay mucho más que desmitificar, sin embargo, sí que matizar. Como nos cuenta Meritxell, el gobierno ya ha arrancado y planificado diversas políticas y cambios para acercarse a los parámetros de transparencia europeos y quitarse, para siempre, la etiqueta de paraíso fiscal. Seguramente, en pocos años nos toque editar este artículo y explicar que sí, que el "Andorra es un paraíso fiscal" es un mito más.