Muchos países ya han pedido perdón por las conquistas, ¿por qué España no?

El presidente de México ha pedido al Rey de España que pida perdón por la colonización de América y ha agitado un debate dormido

El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, ha reclamado al Rey de España que pida perdón por los abusos que se cometieron durante la conquista del continente americano. La carta, adelantada por El País, ha provocado rápidas reacciones, incluida la del Gobierno de España, que la “lamenta profundamente” y “rechaza con firmeza” sus argumentos. Aun así, se ha despertado un debate que sigue sin cerrarse desde hace décadas: ¿debería España pedir perdón por la colonización?

Para empezar, un poco de contexto. Si lo hiciera, no sería el primer país. Ya se han disculpado Gran Bretaña, Italia, Alemania, Australia, Indonesia, Canadá, EEUU o Japón. Italia, por ejemplo, pidió perdón en 1996 a Etiopía por bombardear el país entre 1935 y 1936 con armas químicas (prohibidas internacionalmente). En 2008, el entonces primer ministro italiano Silvio Berlusconi se disculpó ante Libia por el colonialismo. Francia hizo lo mismo por un asesinato en Argelia. A su vez, Canadá o Estados Unidos han pedido perdón a los indígenas de sus países.

La carta a Felipe VI no ha sido la única. También ha recibido una el Papa Francisco I, con el objetivo de “invitarlos a que juntos hagamos un relato de lo sucedido desde el inicio de la ocupación, de la invasión, de los tres siglos de colonia y también los 200 años de México independiente”, según informa El País. López Obrador también ha asegurado que el gobierno de México pedirá perdón a los indígenas de su país.

Aunque las disculpas sean muy necesarias, es un acto político muy poco común. Japón no pide perdón por muchos de los crímenes cometidos durante la Segunda Guerra Mundial. Reino Unido sigue teniendo colonias. Bélgica vive con impunidad su implicación en el genocidio de Ruanda. Estados Unidos nunca ha pedido perdón por las bombas nucleares o las guerras en Indochina. Incluso, en España, la monarquía o el Gobierno no se han disculpado por los muertos del franquismo, y no fue hasta este año que un presidente pedía perdón a los exiliados.

Si las disculpas son simbólicas y López Obrador no quiere indemnizaciones económicas, ¿por qué tantas personas se muestran en contra? Son pocos los líderes de opinión que han creído razonable la petición. “Que se disculpe él, que tiene apellidos españoles y vive allí”, decía el escritor Pérez-Reverte en un tweet enlazando una noticia que justamente mencionaba claramente que el presidente mexicano tiene la intención de disculparse ante los indígenas por los abusos.

Santiago Abascal, líder de Vox, respondía que “López Obrador, contagiado de socialismo indigenista, no entiende que al pedir reparaciones a España en realidad está insultando a Méjico”. Es especialmente revelador el uso de la palabra "Méjico". La RAE recomienda México (pronunciado Méjico) porque responde al origen indígena de la palabra Mēxihco, y es una forma de mostrar respeto a la cultura prehispánica. De hecho, utilizar "Méjico" es un síntoma de un nacionalismo español muy corto de miras.

A raíz de este tweet, "Méjico" ha empezado a ser Trending Topic durante algunas horas en toda España. Con la carta no solo se había despertado un debate latente que surge cada 12 de octubre sobre las disculpas de la colonización, sino que también ha aparecido una ola de nacionalismo español contra los indígenas.

En ese mismo momento, se hacía viral otro artículo de El País que denunciaba que los autores latinoamericanos (como Borges o Cortázar) se habían excluido del currículo del bachillerato español porque no servían para enseñar el castellano, el español peninsular, algo que para muchos se percibió como una muestra más del poco respeto a la cultura latinoamericana y de la mentalidad colonial que pervive en España y la considera una metrópolis que mira a América como su descendiente cultural.

En general, para las potencias europeas pedir disculpas por los abusos cometidos en sus épocas de esplendor histórico (en el caso de España, la de los Reyes Católicos, monarquía que auspició los viajes de Colón) supone en cierta medida renegar de su pasado glorioso y asumir una responsabilidad.

Aunque sería un gran acto de dignidad que la Corona se disculpase por estos agravios históricos y una bofetada en la cara de los ultranacionalistas, no es una petición seria ni urgente exigirle al Rey que se disculpe por los abusos cometidos hace 500 años. Las víctimas directas ya no están vivas y, si se considera necesario el perdón porque es una medida simbólica —como lo son todas las disculpas— hay otras heridas más recientes (por ejemplo, las que ha dejado la Guerra Civil y el franquismo) y que se podrían realizar a la cara de las víctimas, algo que no solo sería una política simbólica, sino humana.