Los padres que resucitaron a su hijo con un 'deepfake' por motivos políticos

Joaquin Oliver murió en un tiroteo escolar. Ahora, dos años después, sus padres quieren usar su imagen para que gane las elecciones de Estados Unidos un candidato que vaya a regular los permisos de armas

Desde hace unos años se habla del terror de los deepfakes. Por ejemplo, con los escandalosos vídeos porno falsos donde, a cambio de una gran suma de dinero, podían incrustar la cara de una famosa en una escena a tu elección, y así tener lo más parecido a una sex tape de tu artista favorita. O, incluso, creando fakes, poniendo palabras en la boca de personas que nunca las habían dicho. Pero, por supuesto, esta tecnología también permite maravillas, como poder recrear a una joven Carrie Fisher haciendo de princesa Leia en Star Wars: Rogue One.

Y, luego, están esos casos que no se sabe si son un horror o una bendición, como el de aquella niña coreana que falleció de forma abrupta, sin que la madre hubiera podido hacer un cierre emocional, y que un equipo de ingenieros recreó digitalmente para que, en la realidad virtual, pudiera abrazarla y despedirse de ella. El caso, reflejado en un documental, despertó mucha polémica. Algunos decían que no era ético, y otros que era una forma muy humana de usar la tecnología para superar el trauma del duelo.

Esta especie de episodio de Black Mirror sentó un precedente y han vuelto a repetirlo: han resucitado, durante unos pocos segundos y de forma digital, a Joaquin Oliver, un adolescente muerto en los tiroteos de la escuela de Parkland de 2018, y con una misión política, pedir a los jóvenes que, en las elecciones de noviembre, voten a un candidato que vaya a regular las armas en Estados Unidos. Es decir, votar en contra de Trump, que está a favor de la actual legislación armamentística.

“Hace dos años que me fui y todo sigue igual. Las elecciones de este noviembre habrían sido las primeras en las que podría haber votado, pero nunca podré elegir el mundo en el que quiero vivir”, explica Oliver, mirando a cámara y pidiendo, después de muerto, que con su voto los estadounidenses eviten más tragedias como la suya. Obviamente, el vídeo ha sido muy polémico. En parte, porque lo han catalogado de sensacionalista (está diseñado para “impactar y conmover al mayor número de conciencias posibles”, explica Xataka), pero también porque un muerto no puede dar su consentimiento para salir en este vídeo diciendo cosas que nunca ha dicho.

Pero más allá de este debate ético, legalmente sí que se puede hacer este vídeo: los creadores del vídeo son sus padres, sus tutores legales, que lo han hecho a través de la ONG Change the Ref, fundada por ellos tras la muerte de su hijo, y que tiene como objetivo “promover cambios legislativos que refrenen la tenencia de armas, uno de los principales males contemporáneos de la nación estadounidense”, continúa el artículo.

Para realizar el vídeo han usado lo último en tecnología deepfake. Esta vez no tenían vídeos de referencia (como sí tienen las estrellas de Hollywood o los políticos, los principales sujetos de estos vídeos), así que lo hicieron basándose en tres fotografías del chico y la supervisión de los padres. “En vista de los resultados, esta idea abre la puerta a las infinitas posibilidades de recreación a la carta que podrían hacerse en el futuro de cualquier otro individuo”, añade Xataka. Y, teniendo en cuenta que ya hay empresas de videojuegos que aseguran tener la tecnología para crear deepfakes de seres queridos muertos a demanda, parece que este mercado va a ir al alza en el futuro.