Las etiquetas ‘anti-gay’ que señalan al colectivo LGTBI en las calles de Polonia

Las etiquetas "anti-gay" son el último escándalo de las fuerzas de ultraderecha y LGTBIfóbicas que cada vez más fuerza tienen en Europa

Estamos en una época de auge de la ultraderecha. En Europa, personajes públicos como Salvini, Orbán, LePen, Farage o Vox, en España, lo demuestran. Su discurso incita al odio y relativiza muchos tipos de violencia contra colectivos, ya sea por discriminación racial, sexual o de género.

Obviamente, esto tiene consecuencias, y en la mayoría de países ya las están viviendo. Uno de los colectivos más perjudicados por este discurso es el LGTBI. En España se ha traducido en un aumento de la violencia en las calles. También se han puesto en duda muchos de los derechos ya conseguidos, como la formación en sensibilidad de género en las aulas, las competencias y normativa de igualdad en las CCAA y, en casos más extremos, hasta las uniones y adopciones LGTBI.

Pero se están dando casos todavía más extremos. En Rusia, por ejemplo, se hizo viral la semana pasada la existencia de una web que servía para 'cazar a gais'. Es decir, los listaban, describían y añadían toda la información necesaria para que estuvieran siempre vigilados, acosados y perseguidos.

Esta web ya se ha cobrado vidas. La última, y el detonante del escándalo mundial que supuso la revelación de esta información, Yelena Grigoryeva, una activista lesbiana muy visible cuya información personal había sido colgada en la web días antes de ser asesinada.

El gobierno del país, liderado por la ultraderecha homófoba de Putin, no ha hecho nada para cerrar la página ni condenar los ataques. Al contrario, sus políticas antigay le han dado alas a sus perpetuadores, que se consideran legitimados por el Estado porque se niega  a tratar el asesinato como delito de odio, a pesar de que la web donde salieron sus datos personales cree considera que cazar gais es “un juego”.

El último episodio de LGTBIfobia en Europa ha sido en Polonia. Como denuncia el diario digital El Español, entre otros, el país ha empezado una “guerra de las pegatinas” para marcar “zonas libres de LGTBI”, como hacían los nazis con los judíos. Obviamente, estas técnicas radicales “terminan con actos de violencia y odio”.

Esta iniciativa no ha surgido aleatoriamente, por generación espontánea. No es una medida de un grupo minoritario de ultraderecha y lleno de odio. Al contrario, las pegatinas las repartió el diario Gazeta Polska con la aprobación del Gobierno, que ha alentado a sus ciudadanos a intimidar al colectivo LGTBI.

La pegatina, con una cruz diagonal negra impresa sobre el arcoíris, “imita la estética y la intención de los carteles Judenfrei (libre de judíos) que los nazis colocaban en la puerta de casas y tiendas ‘expurgadas’, y la frase que aparece en los adhesivos es una expresión habitual de los discursos homófobos del Gobierno”, informa el reportaje.

El partido de Gobierno, PiS (Ley y Justicia), ha hecho discursos en los que apuntaba al “lobby LGBT” por ser “una amenaza a la existencia de Polonia” porque “intentan sexualizar a los niños y adoptarlos para violarlos”. Es decir, un discurso cargado de odio y que legitima a sus seguidores ultras a pegar palizas y perseguir al colectivo, “por el bien del país”.

Tanto Rusia como Polonia son dos casos que demuestran que esta deriva ultraderechista está cada vez más normalizada e institucionalizada. Los colectivos LGTBI, junto a otros colectivos discriminados, están en el punto de mira. Y cada vez más. En España la ultraderecha va ganando posiciones gubernamentales y, aunque todavía no tenga el poder político para imponer estas medidas, intención no le falta (solo hace falta ver los discursos sobre educación en la diversidad de Vox). Estamos en una época de retroceso de derechos, y parece que todavía se pueden perder batallas que se consideraban superadas.