Tú también serías un dictador si hubieras tenido la infancia de Kim Jong-un

Vivir entre lujos, sabiendo que eres el hombre más poderoso del país... y luego darte cuenta de que no: que no eres tan especial. Así fueron los primeros años de Kim Jong-un

Kim Jong-un, el líder de la autoritaria y hermética Corea del Norte. Ese personaje misterioso y enigmático del que poco sabemos más allá de su estrafalario peinado. Sin embargo, dentro del desconocimiento general, hay varios documentos, testimonios y pistas que nos explican cómo es Kim Jong-un y, sobre todo, cómo su infancia y adolescencia marcaron su forma de ser. La periodista Anna Fifield, jefa de la corresponsalía de The Washington Post en Pekín, ha unificado en su último libro (The Great Successor: The Divinely Perfect Destiny of Brilliant Comrade Kim Jong-un) todos estos detalles que se conocen sobre los primeros años del norcoreano.

Kim Jong Un de pequeño | REUTERS

“Su infancia fue anormal y solitaria”, asegura en una entrevista a la BBC. No iba a la escuela y no tuvo ni un amigo. Ni tan siquiera su padre se lo presentó a los hijos de sus amigos, vivía aislado junto a sus hermanos, los tres solos. “Eso sí, rodeado de lujos: con comida y ropa importada, en un complejo privado con piscinas y un coche modificado para poderlo usar desde niño”.

Vivía rodeado de solo lujo, no conocía nada más, por lo que no se sentía “especial”. Pero cuando cumplió ocho años se anunció que sería el heredero, lo vistieron de general y compusieron una canción sobre cómo le tocaría seguir los pasos de su padre. “A partir de ese momento fue imposible que se pareciera a un niño normal”, añade, porque todos los generales y ‘mandamases’ se inclinaban ante él cuando se lo cruzaban. Empezaba a aparecer el sentimiento de superioridad.

“Estaba estresado y no tenía nadie de su edad con quien jugar”, explicaba un exguardia de seguridad de Kim Jong-Il, padre del actual líder, a la cadena estadounidense ABC. “Sólo había adultos, que le educaban y jugaban con él”. Y siempre con el permiso de la familia, “nadie podía contactarse con alguien de la familia de los Kim sin el permiso de ellos. El castigo era la prisión o la ejecución. Tenían que protegerles, los niños podían ser secuestrados”.

Kim Jong-un de pequeño y su padre, Kim Jong-il | HANDOUT / GETTY

A medida que fue creciendo fue a la escuela en Corea del Norte, donde se relacionó con otros niños de la élite. No obstante, debido a  su infancia aislado entre lujos y reverencias, no era capaz de hacer muchos amigos. El punto de inflexión llegó entre los 12 y 15 años, cuando estuvo estudiando en Suiza, donde tuvo dificultades académicas y sociales. No quería estudiar, no hacía amigos porque no dominaba la lengua y acabó siendo una época “nada feliz para él”, puntualiza la periodista.

Añade, además, que el viaje a Suiza le trastocó. “Fue por el hecho de vivir en Suiza y viajar por Europa y ver cómo era el mundo exterior, que se dio cuenta de que si no fuera por el culto a la personalidad de su familia y su extraño sistema totalitario, él no sería nadie, no sería especial. No sería obedecido, ni alabado, ni viviría esta vida de lujo. Él simplemente sería otra persona común que tendría que hacer sus tareas y obtener buenas calificaciones para poder avanzar. Regresó con la opinión que necesitaba mantener el sistema intacto para que él y su familia pudieran continuar disfrutando de esta vida tan privilegiada”, asevera muy críticamente Fifield en la entrevista.

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De estas experiencias se explican muchas de sus crueles y totalitarias decisiones dirigiendo su país. Por eso fue capaz de ordenar la ejecución de su propio tío o, como apuntan algunos medios, no sería de extrañar que tras la muerte de su hermano mayor estuvieran sus fuerzas especiales.

A pesar de todas excentricidades parece una persona “normal”. Es otaku (le gusta el manga y el anime a pesar de que Japón es enemigo de Corea del Norte), gamer (otra de sus pasiones son los videojuegos) y le gusta mucho comer (tiene un chef privado de sushi). Unos hobbies muy comunes que demuestran que, como él mismo temió en su viaje europeo, no es alguien sobrenatural, sino que es un hombre muy común beneficiado por una régimen hereditario. Ahora toca preguntarse, ¿puedes afirmar que no habrías hecho lo mismo en su situación?