El asesino de John Lennon podría salir de la cárcel y no sabemos si el mundo está preparado

¿Se ha arrepentido? ¿Deberíamos darle una segunda oportunidad? ¿Está realmente listo para la reinserción? Estas son algunas de las preguntas que impiden dar una respuesta categórica a si debería o no salir de la cárcel

Era 8 de diciembre de 1980. John Lennon estaba en el exterior de su domicilio cuando se topó con Mark Chapman, que, cargando una pistola, disparó al cantante con una extraordinaria calma. “Antes de apretar el gatillo, yo estaba calmado y preparado para que sucediese”, explicó en unas declaraciones que recoge El País. Se han cumplido 39 años del asesinato y el año que viene, 2020, Chapman puede optar a una revisión de su caso, que podría dejarlo libre. Por eso, el artículo ha consultado a diversos expertos y personas de su círculo que reflexionan sobre una cuestión: ¿está el mundo preparado para ver al asesino de Lennon en libertad?

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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Uno de los grandes dilemas para resolver esta pregunta es la reinserción: ¿era un enfermo mental? ¿Se ha arrepentido? ¿Deberíamos darle una segunda oportunidad? ¿Ha funcionado la filosofía de reinserción de la cárcel? Para resolver estas anécdotas, toca entender un punto clave del proceso judicial, en el que se puso en cuestión si tenía que ser ingresado en un psiquiátrico. Cinco especialistas aseguraron que se lo podía diagnosticar de esquizofrenia, maniaquía y depresión. Sin embargo, él se confesó culpable y quedó inhabilitada esta opción. Por eso, el primer consultado por El País es Julio Bobes, catedrático de Psiquiatría de la Universidad de Oviedo y presidente de la Sociedad Española de Psiquiatría.

“El impacto a la salida de prisión depende no solo del trastorno mental que presente el recluso, sino también del entorno y soporte familiar. La segregación y el aislamiento social suelen constituir factores negativos para conseguir un buen estado de salud mental. Sin embargo, los centros penitenciarios suelen ser instituciones muy estructuradas y jerarquizadas que facilitan a los enfermos un clima de seguridad y consiguen un buen nivel de adherencia a los tratamientos. Por otra parte, el traslado al sistema social suele prepararse con varios meses de antelación, al objeto de conseguir una mejor incorporación sociofamiliar”.

La conclusión del especialista es que, aunque no ha seguido de cerca el caso “los rasgos de personalidad que se le atribuyen a esta persona, con estrecha vinculación y soporte religioso, creo que podrían ser favorables para su reinserción social. Sin embargo, el afán desmedido de notoriedad, si persistiese, sería una dificultad para su incorporación al sistema sociofamiliar”.

Chapman, durante su larga condena (sentenciado con cadena perpetua pero revisable), se ha arrepentido en numerosas ocasiones. No en vano, ha pedido la libertad condicional de forma bianual desde el 2000, tras pasar los 20 años de cárcel que era su sentencia mínima, aunque se la denegado una decena de veces. Como explica el diario La Razón, en su última audiencia, “Chapman dijo que era un hombre distinto, que había cambiado, que agradecería ser liberado, pero también dijo que no lo merecía”.

En este sentido, El País ha consultado a Leiva, cantante español y fan acérrimo de su obra, que aboga por la libertad de Chapman ya que la cárcel es un sitio para la reinserción y no el castigo. “Como todo ser humano, Chapman merece una segunda oportunidad, aunque nos dejara huérfanos de padre. Si no hubiese muerto, me imagino a Lennon involucrado hoy en esta causa, haciendo huelga de hambre en la puerta del talego pidiendo la libertad de Chapman. Hubiera hecho un hermoso disco conceptual sobre ello y estaría luchando a cara de perro, tal vez, para suprimir la ley de cadena perpetua”, asegura.

En las antípodas está su viuda, Yoko Ono, que “es rotunda y no quiere que salga”, según confirma Chema Ríos, fanático de The Beatles y próximo a la familia de Lennon. “La hermana de Lennon, Julia, da a entender que Chapman debe seguir curándose, entre comillas, en prisión”. Ríos coincide con ellas y, además, cree que es lo mejor para evitar que “un justiciero” haga con Chapman lo que él hizo con Lennon. En definitiva, a un año de que el asesino pueda salir de la cárcel, el mundo está dividido en si merece (o no) el perdón.