Trucos para sobrevivir a la ola de calor sin aire acondicionado

Con la subida de la luz nadie quiere encender el aire ni enchufar los ventiladores, por eso es importante conocer qué podemos hacer para no morir derretidos y superar esta ola de altísimas temperaturas

Notas cómo una gota de sudor resbala lentamente por tu frente. Te hace cosquillitas. No entiendes qué hace esa gota ahí si estás completamente quietx. Tu cuerpo suda sin que te muevas, las temperaturas son tan altas y la brisa es tan caliente que es imposible no chorrear. Es insufrible. Tus ojos miran el aire, luego el ventilador, ambos parece que te observan con ojitos tentadores y piensas en encenderlos pero, claro, ¿quién va a pagar la factura que llegará a final de mes después de la histórica subida de los precios? Tú no, así que encender esos aparatos no está ni dentro de tus opciones ni de tus posibilidades. Al menos no ahora. Es por ello que queremos contarte qué trucos (reales, reales) puedes tener a mano para no morir abrasadx o derretidx en plena ola de calor y, además, ahorrarte un buen dinero.

No a los aparatos

La gran pregunta es: ¿por qué nos afecta tanto el calor en momentos como, por ejemplo, el de irnos a dormir? Haces mil posturas, tienes la ventana abierta… Todo es imposible, el calor no te permite dormir y es el calor también el causante de muchos despertares en mitad de la madrugada. Las altas temperaturas nos impiden que lleguemos a una fase de sueño profundo y tenemos una sensación de confort que es falsa: parece que descansamos pero el cerebro no ha alcanzado el punto de desconexión que nuestro cuerpo necesita para recuperarse.

Cenar sí pero ligero

La cena, durante el verano y sobre todo con las temperaturas altas, es de vital importancia. Realmente todas las comidas son importantes durante esta época del año, ya que si no tienes la sensación de pesadez pasarás muchísimo menos calor. La fruta por la noche, por ejemplo, no es aconsejable porque se trata de un digestión lenta, lo cual haría que tardaras más en poder descansar. Las comidas pesadas y calientes obligan al cuerpo a generar más calor para digerirlas, por ello es importante comer ligero.

El truco de la abuela

Quizás lo has utilizado alguna vez si te has encontrado mal o con algo de fiebre. Es un truco básico y sencillo que consiste en mojarte las muñecas, la nuca y la parte de atrás de las orejas. Son regiones que acumulan mucho calor. Otro truco muy fácil es utilizar las bolsas de agua caliente llenándolas de agua fría o congelarlas. Y esto no cuesta nada.

Cerrar todo al salir

En verano hacemos un poco las cosas al revés: tenemos la tendencia de abrir puertas y ventanas con el objetivo de que corra el aire pero si no hay brisa tu casa se convierte en un horno a no se cuantísimos grados. Además, si hubiera brisa, tu casa se llenaría de ese aire caliente insufrible. Lo mejor es, cuando tengas que salir, cerrarlo todo, persianas incluidas, la sombrita hará que se mantenga fresca.

Ducha caliente

Lo mismo que sucede con el punto anterior pasa con las duchas. Te metes en la ducha para estar un buen rato bajo el agua fría pero esto genera en ti lo contrario: la sangre busca mantener una temperatura media y lo que hace es moverse más rápido para mantenerte caliente. Lo que debes hacer es ducharte con agua caliente o tibia. Lo ideal es ducha fresquita y antes de salir un buen chorro de agua casi hirviendo, cuando salgas tu cuerpo regulará la temperatura y sentirás menos calor, prometido.

Almohada y sábanas a la nevera

Este truco lo utilizan muchas personas. Coges la almohada o las sábanas (o ambas) y las metes en la nevera. Este truco se usa, sobre todo, para cuando te vayas a dormir, quizás puedas mantener el frescor durante un buen ratito. La realidad es que no llegarán a congelarse pero estarán realmente frías. A la hora de dormir también se recomienda hacerlo en soledad. Imagínate otro cuerpo a tu lado desprendiendo calor, sería casi imposible no empezar a sudar.