La terrible verdad que esconde la histórica ola de calor mundial

El verano se alargará y ya hay temperaturas globales que están 1,2 grados más altas que los niveles preindustriales. El calentamiento global es una realidad que no podemos seguir ignorando

La semana pasada, la Organización Metereológica Mundial (OMM) publicó un artículo en su portal web que contenía una frase desalentadora: "Se han batido tantos récords que es difícil hacer un seguimiento". Y, desgraciadamente, no se refería a récords olímpicos: hablaban del calor. De la ola de calor mundial que está abatiendo el planeta. Desde el norte africano a la Europa oriental y pasando por la Península Arábiga, Irán, la India, Rusia y, por encima de todo, los Estados Unidos y Canadá. Son muchísimas las ciudades que han alcanzado temperaturas inéditas hasta ahora. Y, por muchas excusas que queramos poner, la realidad es incuestionable y está en la mente de todos.

Porque no es casualidad que en Lytton, un pueblecito de la Canadá occidental, los termómetros hayan visto la espeluznante cifra de 49,6 grados centígrados en sus pantallas. O que en Portland, en Estados Unidos, los ciudadanos hayan tenido que lidiar con 44,4 grados centígrados. O que en las áreas más cercanas al llamado Mar Caspio, junto a Rusia, estén rondando los 40 grados. Simplemente no es normal. Como apuntan desde la OMM, "estas condiciones climáticas se están produciendo en un contexto de cambio climático inducido por el hombre, con temperaturas globales ya 1,2 grados más altas que los niveles preindustriales".

La irrupción de la ola de calor mundial

Por supuesto, estas temperaturas no son consecuencia directa del cambio climático. La temperatura general no se ha incrementado diez grados. Sin embargo, la irrupción de las olas de calor y de otros fenómenos sí es responsabilidad del cambio climático. Así lo explica Omar Baddour, jefe de la División de Políticas y Vigilancia del Clima de la propia OMM: "Las olas de calor son cada vez más frecuentes e intensas a medida que las concentraciones de gases de efecto invernadero generan un aumento de las temperaturas globales". Además, agrega, cada vez "comienzan antes y terminan más tarde". Es el futuro que nos espera.

Y para los escépticos negacionistas tenemos otro alegato, esta vez de Kilos Christidis, científico climático de la Met Office del Reino Unido: "Sin el cambio climático inducido por el hombre hubiera sido casi imposible alcanzar temperaturas medias récord de junio en el oeste de los Estados Unidos, pues las posibilidades de que ocurra de manera natural son una vez cada decenas de miles años". Repitámoslo para no olvidarlo nunca más: no es una casualidad lo que estamos viviendo. En nuestro país también lo hemos vivido. Uno de los junios más calurosos que muchos de nosotrxs recordamos. Un verano mucho más largo.

Las consecuencias de estas olas de calor son enormes. Lo estamos viendo en Canadá con esos incendios que se están produciendo en la Columbia Británica y que parecen incontrolables. Pero hay efectos bastante más sigilosos. Con las palabras de la OMM, "se prevé que los riesgos relacionados con el clima para la salud, los medios de vida, la seguridad alimentaria, el suministro de agua, la seguridad humana y el crecimiento económico aumenten con el calentamiento global de 1,5 grados centígrados. Por muy mal que hayamos hecho las cosas hasta ahora, podemos empeorarlas. Necesitamos cambiar cuanto antes.