Hábitos que tienes para empezar bien el día pero hacen que termine fatal

¿Mirar el móvil justo al despertarte? ¿Tener cinco alarmas puestas? ¿Tomarte ese café que es tan sagrado para ti? Pues son algunos de los hábitos que deberías dejar

Huele a café justo cuando abres los ojos. Son casi las siete de la mañana y tienes que levantarte para ir a trabajar. El aroma te atrae y te anima a salir de la cama. Piensas que una buena taza de café hará que te llenes de energía para empezar una jornada muy poco apetecible. Pues, ¿sabes qué? Es una mala idea. Sí, como lees. Tomar café a primera hora de la mañana no es recomendable. Esta rutina junto a otras cinco podrían hacer que un día increíble se transforme en uno completamente odioso, al menos así lo explican en ICON. Ahora que llega septiembre será mejor que te las apuntes y cambies esos hábitos que pueden arruinar tu jornada.

1. Lo primero que debes hacer: subir las persianas

El sol es un despertador natural. Activa las hormonas que nos van activando poco a poco el cerebro y los músculos. Por eso, es necesario subir las persianas y abrir las cortinas para que el cuerpo te dé los ‘buenos días’ de forma natural. Además, te ayuda a afrontar el día con optimismo: “la luz solar ayuda a generar serotonina y dopamina [hormonas de la felicidad]”, asegura la psicóloga María Hurtado, consultada por ICON.

2. Deja de retrasar el despertador

Que tu cuerpo agradece que te despiertes la primera vez que suena el despertador y no a la vigesimoquinta no es nada nuevo. Añadir muchas alarmas consecutivas, un ritual matutino que hacemos muchísimxs de nosotrxs, no es sano. Estos minutos de sueño adicional no marcarán la diferencia, no te harán más despiertx, frescx y descansadx. Al contrario, nuestro cuerpo se relajará porque creerá que toca volver a dormir y… pum. Cinco minutos después, vuelve a despertarse aturdido, incómodo, alarmado. Le has roto un patrón del sueño, un shock para el cerebro que se repite. “Cuando activas el botón de snooze, tu cerebro comienza de nuevo su ciclo de sueño. Y cuando despiertas, varios minutos más tarde, a menudo te sientes todavía más cansado que cuando lo hiciste la primera vez”, advierte la televisión británica BBC.

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3. No te despiertes con el tiempo apurado

Despertarte, lavarte en cinco minutos, vestirte en dos y salir corriendo de casa es igual de desaconsejable, advierten las psicólogas consultadas para el artículo: “ir contra reloj provoca que nos agotemos antes de empezar, que nos malhumoremos y que el día que aún está por venir se nos haga cuesta arriba”. Por lo tanto, si quieres apurar al máximo los minutos de sueño, no lo hagas por la mañana sino por la noche, vete a dormir antes y despiértate antes. Cuanto antes te levantes, más tiempo tendrás para despertar tu cerebro y afrontar mejor la toma de decisiones diaria.

4. El café mejor no

En cuanto te despiertas necesitas un poco de tiempo para habituarte al día. Esto debe ser progresivo y, sobre todo, tiene que ocurrir de forma natural. El cuerpo, nada más activarse, comienza a generar cortisol, una hormona que incrementa el nivel de azúcar en sangre y que se encarga de encender nuestro organismo poco a poco. La ingesta de café también genera cortisol, con lo cual estaríamos forzando esta activación que debe ocurrir naturalmente. En lugar de ser de ayuda podríamos aumentar el estrés generando nervios o agobios innecesarios en estas horas del día. Es por ello que la primera taza de café debe beberse (en el caso de que así se desee) pasadas dos o tres horas. Si lo haces antes podrías no solo fastidiar tu jornada sino también crear un adicción taponando lo que tu cuerpo ya hace por sí solo.

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5. El móvil para luego

Lo sabes. Todos lo sabemos. Abres los ojos y, pum, alargas el brazo hasta donde está el móvil. Con los ojos entrecerrados, y aún con legañas, medianamente observas las notificaciones. Un montón de información que no puedes entender con totalidad está aterrizando en tu cerebro. Toda esa tonelada de notificaciones está precedida por una serie de alarmas que hacen que tu cuerpo pase de cero a cien en pocos segundos. La suma de estos dos estímulos genera estrés, lo que hace que el cuerpo empiece el día con altos niveles de nervios. Ya que no puedes despertarte sin la alarma, al menos deja los correos y los mensajes para cuando estés más despiertx.

6. Las decisiones también después

Cuando te despiertas no estás activx. Esto es una realidad. Si tu cerebro y tu cuerpo aún continúan dormidos, es lógico que no seas capaz de emitir jucio alguno. A primera hora de la mañana no puedes tomar decisiones, ni personales ni laborales y, mucho menos, aquellas que consideras importantes. Quizás te fuiste a dormir dándole vueltas a varios temas que tienes que resolver y en cuanto te despiertas sientes que es hora de tomar la iniciativa y solucionarlos. Pues no. Date tiempo. No estamos diciendo que deseches tus intuiciones mañaneras, más bien coge todas tus ideas y ponte a ello cuando toda tu persona esté a pleno rendimiento.

Sí, es un palo cambiar todos estos hábitos porque “nos funcionan”. Pero si funcionan es porque nos hemos acostumbrado, y no porque sean realmente eficaces. Intenta corregirlos y notarás un boost saludable cada mañana.