Cómo combatir (y evitar) la ansiedad que te está dando el coronavirus

Sobre todo: infórmate rehuyendo de bulos y noticias hechas para impactar en tus crisis emocionales. Además, la técnica del "pensar limpio" te ayudará

No podemos dejar de hablar de ello: el coronavirus. Twitter, Instagram, diarios, telenoticias, comentaristas, radio, memes, y probablemente dentro de poco hasta documentales y series. El coronavirus es el único tema que parece que invade nuestra mente ahora mismo. Es constante. Poco a poco se nos está generando un miedo y un estrés por el desconocimiento de esta enfermedad. Aunque los relativistas aseguran que “es solo una neumonía, no te vas a morir”, hay escuelas que cierran y personas en cuarentena. Tenemos que mantener la calma, pero no sabemos qué está pasando y la ansiedad de muchos crece.

Y es normal. “Somos como esponjas de lo que vamos consumiendo, en este caso, de los propios medios de comunicación. Después de toda la información que se nos está volcando, es normal que haya personas que desarrollen trastornos de ansiedad o estrés”, explica Marc Clemente, psicólogo clínico del Instituto Barcelona de Psicología. Hay demasiados inputs. Demasiadas noticias que se contradicen y nos llevan desde el optimismo hasta el catastrofismo como un yo-yo.

Vivimos una época de caos, pero no porque la situación sea caótica, sino porque el virus es tan nuevo que hay mucho desconocimiento de qué es real y qué no. Según el psicólogo, eso es lo que nos está causando pánico. Solo hace falta ver las imágenes que hay de madrileños corriendo a supermercados para llenar sus armarios. O las fotos de estanterías sin abastecer que, según las autoridades, están descontextualizadas porque no iba a faltar comida en ningún supermercado de la capital (así lo aseguraba ayer Begoña Villacís, vicealcaldesa de Madrid), aunque Mercadona ha admitido ya cierto descontrol.

“El miedo es una emoción que despierta nuestro sistema de alerta y malestar”, añade Carme Sánchez Martin, psicóloga clínica del Instituto de Urología Serrate & Ribal. ¿Cómo alejamos este miedo? Ambos psicólogos dan varios trucos. “El primero, estar informado”, recomienda la psicóloga. Sobre todo, de cómo se contagia y cómo se previene, pero a través de fuentes oficiales y gubernamentales (por ejemplo, declaraciones del Gobierno central o autonómico). No busques información en Twitter y la de los medios, desgraciadamente, también obsérvala con cuentagotas: al fin y al cabo, pueden transmitir información veraz pero de forma muy emocional, lo cual alimenta tu paranoia.

Además, si ves alguna información alarmante, hay herramientas como Maldito Bulo que se están dedicando a desmontar todas las mentiras apocalípticas que se están soltando en estos días. Ya han recogido más de 100. Según Clemente, esto forma parte de la técnica de “pensar limpio”, que consiste en ordenar las ideas y mirar cuáles son las más responsables y cuáles simplemente catastrofistas. Puedes hacerlo con una lista de pensamientos, escribiéndolos y ordenándolos entre lógicos y sensacionalistas o apocalípticos. Así podrás verlos con distancia y sin distorsión emocional, para que no te absorban.

Por último, una vez están ordenadas las ideas, hay otras herramientas y trucos que nos podrían ayudar a generar una dinámica de más estabilidad. “Un elemento básico es intentar bajar el nivel de activación, esto quiere decir, usar todo tipo de técnicas de respiración, de visualización, de Mindfulness, etc. que nos van a permitir mantener la parte fisiológica en un estado más bajo de activación”. Así, con la mente calmada, es más fácil “pensar limpio” y no caer en las trampas emocionales de los bulos médicos.

Pero hay otros grupos más proclives a pasar por la ansiedad del coronavirus. Sí, son las personas hipocondríacas. A ellas, Sánchez les recomienda tomar consciencia de su condición. Es decir, sabes que eres hipocondríaco. Sabes que tus miedos a las enfermedades ya te han afectado anteriormente. Entonces piensa: ¿estás exagerando otra vez? Probablemente, sí. “Yo recomiendo que dejen por escrito los miedos y las angustias y que busquen una alternativa a esos pensamientos para poder reducirlos. Una vez visto con perspectiva, y tras informarse y confiar en los profesionales que están luchando para que no vaya a más, el miedo suele desvanecerse”, concluye.

La respuesta, además, no es dejar de hacer tu vida normal. Por supuesto, sí que es recomendable reducir el nivel de contacto social si te preocupa el coronavirus. Quizá no deberías ir de fiesta, por ejemplo. O si tienes pesas en casa o estás acostumbrado a salir a correr, quizá no deberías ir al gimnasio. Pero, de momento, no hay motivos para recluirnos en casa. No tenemos que dejar de hacer nada de lo que hacíamos antes. Incluso las apps de ligue aconsejan que no te quedes aislado en casa y que, si quieres seguir teniendo citas, simplemente sigas las precauciones básicas: lávate mucho las manos y evita lugares muy masificados. Y todo irá bien.