Averigua tu cronotipo para que madrugar no acabe con tu rendimiento

No hagas caso cuando te digan que te despiertes antes para ser más productivo, porque quizá genéticamente no estás preparado

"A quien madruga, Dios le ayuda". O, dicho de otra forma, si te despiertas antes, serás más productivo, trabajarás más y, en definitiva, te irá mejor. Es un refrán especialmente utilizado por tus abuelos, que vivieron en una época más rural que la nuestra y que lo principal era levantarse pronto para ir al campo, a la fábrica o al mercado, porque la vida empezaba antes. Pero tus abuelos no son los únicos que piensan así. Hay muchísimos gurús y coachs que, inspirados por las filosofías orientales de la meditación y el yoga, creen que lo mejor es madrugar y ponerse a trabajar antes de los primeros rayos del sol. 

Ante tantos estímulos que te animan a ponerte la alarma a las 5 de la mañana, tenemos que preguntarnos si para mejorar la productividad la mejor solución es despertarse antes. La respuesta es: depende de tu cuerpo. Según la teoría de los cronotipos, aunque a algunos les pueda servir madrugar a las 4 de la mañana para estudiar, el cerebro de otros no funciona igual, y proponerles que se despierten a horas intempestivas para ser productivos provoca el efecto contrario

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El cronotipo es tu ritmo natural de sueño y productividad. Es decir, en qué momento del día tu cuerpo está en su cúspide y trabaja más y mejor. Según explica Matthew Walker, neurocientífico de la Universidad de Berkley, "un 40% de la población son personas más madrugadoras, un 30% son personas de noche y el resto están entre medias". Así pues, un 60% de las personas no son más productivas por mucho que se despierten antes. Este cronotipo, además, "es genético, no puedes cambiarlo. Los animales nocturnos son nocturnos por naturaleza, no por elección. Las personas igual", añade. 

Por eso, la clave para mejorar tu productividad no es levantarte antes de que salga el sol, servirte café y empezar a estudiar. No, lo importante es entender tu cuerpo y descubrir tu cronotipo. El psicólogo Michael Breus explica los cuatro tipos de cronotipos que él ha detectado: el león (el cronotipo de los que se despiertan muy pronto y trabajan desde primera hora), el oso (que tiene un cronotipo basado en el sol: se van a dormir cuando se pone y despiertan cuando sale, rinden siempre mientras haya luz, es decir, durante la mañana, el mediodía y las primeras horas de la tarde), el lobo (los que se levantan tarde y rinden mejor durante la tarde y la noche) y el delfín (aquellos que tienen un sueño ligero y que se despiertan con el mínimo sonido, por lo que necesitan aislar sonido durante sus horas de sueño y que no haya nada de luz para descansar lo suficiente).

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La forma de detectar tu cronotipo es escuchando tus instintos naturales. "Presta atención a cuándo te apetece irte a dormir y cuándo te gusta despertarte naturalmente. Puedes hacerlo en vacaciones, sin despertador ni presiones", aconseja Breus. También puedes mirar en qué momento te apetece mantener relaciones, si por la mañana o por la tarde. Es un buen indicador de qué cronotipo es el tuyo, porque te indica que hay actividad hormonal en tu cuerpo y que tienes ganas de actuar y participar en actividades. Pero si realmente tu cuerpo no tiene ningún horario fijado y no acabas de detectar tu cronotipo ideal, hay un test que te puede ayudar a hacerte a la idea. 

Conocer tus cronotipos no es solo muy bueno para tu productividad, también lo es para tus rutinas del sueño. "Si duermes cuando te dicta tu cronotipo, tu sueño será de más calidad y caerás dormido con más facilidad. Por otro lado, si fuerzas tus rutinas del sueño para cambiar tu cronotipo, no descansarás y te sentirás peor por la mañana", advierte Breus. Así que es imprescindible detectar tu cronotipo para entender tu cuerpo y no volver a despertarte cansado ni trabajar con un rendimiento mínimo.