Tinder está lleno de bots inteligentes hechos para ilusionarte y luego robarte

El 23,4% de los perfiles son falsos. Y no son fácilmente detectables como los de Instagram, estos sí que están diseñados para colártela

Piensa en un bot. ¿Qué te imaginas? Seguramente el típico bot de tiendas online con las cuatro respuestas predeterminadas. O incluso los bots sexuales de Instagram que te dicen que su ropa está mojada o qué opinaría su padre (¿Bill Gates?) de lo puerca que es. En fin, que la gran parte de imágenes que te vienen a la cabeza son bots fácilmente detectables. Todo el mundo sabe cuándo está hablando con un bot y cuando con un ser humano. ¿No?

Pues no. Como explicaba un reportaje de Cosmopolitan UK, los millennials y Gen Z nos creemos capaces de detectar cualquier timo y estafa, especialmente si son mensajes reprogramados y conversaciones con bots. Pero, tristemente, es solo nuestra percepción: según los expertos consultados, las franjas de edad que son más susceptibles a ser timadas somos precisamente los más jóvenes. Ups. Según sus hipótesis, era debido a que confiamos tanto en nuestras capacidades digitales que creemos que nadie nos la colará.

Y esta chapa a, ¿a santo de qué? Pues para que demostrar que es mucho más fácil hacernos creer que un bot es un ser humano. Y que, quizá, tú también has hablado con uno creyendo que era alguien a quien le gustabas, porque como ha demostrado la Universidad de Arizona (Estados Unidos), el 23,4% de los perfiles en Tinder en realidad son bots muy difíciles de detectar que solo nacen con el objetivo de robarte datos personales y bancarios (sin que te enteres) o suscribirte a servicios maliciosos. Vamos, aprovecharse de que vas cachondx después del match para hacer negocios ilícitos con tu información.

El problema es que las respuestas que dan son tan genéricas que parecen hasta reales. Usan un algoritmo muy refinado que ha aprendido a darte conversación y, a través de dirigirte a otras apps o enviarte enlaces externos, acaban infiltrándose en tus dispositivos. Pero hay formas de detectarlos, porque muchas veces usan el mismo esquema: “la mayoría de los perfiles de los bots incluyen una biografía (el 59%), escuela (68%) y trabajo (32%). Además, tienen una media de 60 contactos en sus cuentas de Facebook, pudiendo tener hasta 300. Sus imágenes de perfil son originales el 71% de las veces y suelen tener entre 1 y 4, siendo este último número el más usual, a veces extraídas de Google. Sin embargo, sus cuentas no están vinculadas a Instagram o Spotify. Los bots tienen de 1 a 4 fotos en su perfil y la mayoría tienen 4 fotos”, explica Xataka, haciéndose eco del estudio.

A nivel de mensajes, suelen enviar 6 mensajes de unas 15 palabras antes de redirigirte a los lugares de phishing y las URLs suelen enviarlas acortadas, por si es un link malicioso que no puedas percibirlo a simple vista. Eso sí, aunque sus mensajes son genéricos y pueden colar, sus respuestas no son personalizadas ya que repiten siempre los mismos patrones. Así que una forma de hacer la criba es intentar dialogar de forma más enriquecedora o personalizada. Nada de “¿qué tal?” “yo bien”. Un consejo que, además, te servirá no solo para detectar a bots, sino para que el resto de gente te encuentre más interesante.