Una terapia de pareja puede ayudarte, pero salvar tu relación solo depende de ti

A veces creemos que un profesional nos ayudará a mediar en la relación, pero no siempre es fácil ni tan útil como nos pensamos

Crees que tu relación lleva un tiempo desgastándose, parece que vais a ritmos distintos, a contracorriente, no os entendéis. Y, sin embargo, sabes que hay amor, que os respetáis y que todavía os queda mucho por hacer juntos. Tal vez estáis en momentos distintos de la vida y no acabáis de encajar, pero estáis convencidos de que hay que salvar eso que os une. Si hay que dejar ir esta relación, sabes que el momento todavía no ha llegado. Quieres currártelo un poco más. Lo intentas y aciertas a veces, pero otras no.

Sí, puede ser el momento de ir a terapia de pareja, ¿por qué no? Una mirada externa de alguien que se dedica a mediar en relaciones que están pasando por un mal momento puede ayudaros. Sin embargo, tienes cierto reparo, porque si no tienes la costumbre, una terapia puede ser un reto: contarle tus intimidades y más codo con codo con tu pareja, con la que hoy por hoy no las tienes todas. Puede dar reparo, pero hay ciertos mitos sobre la terapia de pareja que deberías romper si quieres evitar que tu relación se vaya a pique, según un artículo de Psychology Today. Sacar partido a una de estas terapias puede ser muy útil, pero quítate estas ideas de la cabeza, por favor.

Si no estás al borde de la rotura, no vale la pena

Mentira. De hecho, si ya está todo perdido, ¿para qué haríais el esfuerzo de ir a terapia? Lo primero que tienes que hacer es quitarte las ideas preconcebidas de la cabeza e ir con la mente abierta. Si crees que ya está todo perdido, sé claro ante todo y corta cuanto antes. Si vais a enfrentar un tratamiento, es porque tenéis esperanza de salir vivos de eso. Y es más que probables que lo logréis.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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Voy a ser yo quien paga el pato

Es habitual que te dé inseguridad, porque si tu pareja sabe argumentar para llevar razón, sabrá convencer al terapeuta de que el malo eres tú. Pero esa es la dinámica que vais a combatir, justamente. Si habéis llegado a la conclusión de que os conviene una terapia, seguro que ambos queréis bajar del burro y llegar a un punto de acuerdo. Además, el rol del psicólogo es mantenerse neutro y tratar de entender los puntos de ambos.

Deberíamos poder solucionarlo por nuestra cuenta

¿Te suena la frase: "nos exigimos demasiado"? Pues con las relaciones, más. No quieras asumir lo que no puedes y admite que un profesional está ahí para echarte un cable. No nacemos enseñados y deberíamos asumir cuando no damos más de sí. Un psicólogo os ayudará a ver puntos en común que a vosotros se os pasaban por alto y alimar asperezas que creíais insalvables. Piensa que todo lo que está en tu cabeza es maleable y se puede cambiar.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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No va a funcionar

Si vas por la vida con pesimismo y asumiendo que no hay nada que hacer para cambiar las cosas, probablemente no acabes logrando lo que buscas. Sé abierto. Es normal que llegues a la terapia con cierto hartazgo después de una mala racha de discusiones, pero si te dejas llevar por el pesimismo, no vas a salvar tu relación.