Seguro que tu relación es mejor de lo que piensas

"Tendemos a sobreexagerar lo negativo e infravalorar lo positivo", explica un psicológo. Quizá va siendo hora de empezar a ver la sencillez y la comodidad en una relación como una fortaleza

Al principio era todo precioso. ¿Recuerdas cuando os estabais conociendo? Sí, cuando estabas con amigos, te enviaba un WhatsApp y se te escapaba media sonrisa. O mirabas sus stories solo para sacarle conversación. O cuando os besasteis por primera vez y se te llenó el estómago de buenas sensaciones. Pero con el tiempo todo esto disminuyó, se convirtió en algo cotidiano y ya no te llena. De hecho, seguramente podrías enumerar una lista igual de larga de sus defectos que de sus virtudes. Y es normal.

“Los estudios en relaciones sugieren que las personas tendemos a sobreexagerar lo negativo e infravalorar lo positivo en nuestras parejas románticas”, explica el doctor en psicología Gary W. Lewandowski Jr. en un artículo publicado en The Conversation. Según añade, en sus investigaciones está llegando a la conclusión que las expectativas cada vez van más al alza. “La visión ‘hasta que las muerte nos separe’ se ha cambiado por ‘hasta que encuentre algo mejor’. Y aunque la búsqueda de la perfección está bien para un coche, en una relación desemboca en no reconocer el amor verdaderamente bueno que tienes delante”, afirma.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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Estas dinámicas son difíciles de evitar. En diversos estudios que cita se ha descubierto que si tu relación va bien, damos por supuesto que es como tiene que ir, pero que los problemas pequeños capturan tu atención. Es decir, una pequeña discusión hace más que 100 días perfectos: “las investigaciones sugieren que las personas inflamos los pequeños problemas hasta convertirlos en gigantes. En épocas de calma manufacturamos problemas que antes no existían”. ¿Y todo por qué? Porque queremos la perfección peliculera absoluta y, si no la tenemos, nos inventaremos cualquier cosa para boicotearnos. “Sí, somos nuestro peor enemigo”, concluye el psicólogo.

La escritora Tara Blair cuenta una experiencia al respecto en un artículo de Medium. Engañó a su marido porque sus diferencias se le hacían una bola. “A pesar de que nos hacíamos reír, yo pensaba que necesitaba más”, recuerda. Al final se divorciaron, y la moraleja es que es muy fácil desmerecer a tu pareja porque conoces a alguien nuevo, más excitante, y que es potencialmente mejor. Pero así nunca te enamorarás, porque en cuanto la relación se vuelva “cómoda” y “fácil”, siempre aparecerá alguien más excitante.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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“Separa lo crítico de lo insustancial”, recomienda el psicólogo. Así, te darás cuenta de qué son problemas reales en una relación y qué es nuestro sentimiento de inconformismo y de querer más y más, alimentado por la sociedad consumista (que, por ejemplo a través de las apps, también lo hemos trasladado a las personas). Aboga por quedarte con lo sencillo. “Lo fácil y cómodo no es malo”, al contrario: no hace falta buscar siempre la excitación romántica, porque entonces nunca estableceremos vínculos sólidos. Si necesitas excitación hay muchas formas de incluir a tu pareja en nuevas dinámicas (desde abrir la relación hasta, simplemente, probar a vivir nuevas aventuras).

Por último, da un consejo: “algunos estudios sugieren que le des más crédito a tu pareja del que merece”. Es decir, dale el beneficio de la duda, valóralo con generosidad y positividad, porque influye en tu bienestar idealizarlo (de forma sana: por ejemplo, ensalzando sus virtudes, y no ocultando actitudes que puedan suponer maltrato). “¿Te estarás engañando un poco? Sí, pero si ves con optimismo a tu pareja influye en ti porque, al final, eres tú quien ha sabido escoger a alguien bueno”. También te estás tirando florecillas. Así que no, no menosprecies lo que tienes delante, porque por muy sencilla o tranquila que pueda ser la relación, esos sentimientos buenos los tuviste en algún momento. Y siguen ahí, aunque los des por supuesto porque ya te has acostumbrado a ellos.