Dejar los platos sucios destruye más relaciones de las que piensas

Los desencuentros domésitocos acaban generando cicatrices irreversibles en las parejas, que muchas veces acaban rompiendo por lo que parecía una tontería

Parece una tontería, pero la eterna discusión que tienes con tu pareja cada vez que dejas una taza de ColaCao sucia o la tapa del váter levantada puede acabar con vuestra relación. Se junta todo: un fastidio cotidiano que acaba haciendo mella, la sensación de que convives con alguien a quien no le importa realmente cómo te sientes y que en tu casa, al fin y al cabo, no puedes sentirte a gusto, como a ti te da la gana. Convivir es saber ceder y aceptar los defectos de otra persona, pero también es hacer un esfuerzo enorme por hacer sentir bien a quien vive contigo.

Las tareas del hogar son el principal tema de discusión de las parejas españolas, según el CIS. Empezando por la colada, la cocina, limpiar el baño, mantener el orden o ir a comprar, todos ellos son auténticos trabajos si quieres llevarlos al día, que hasta hace nada eran responsabilidad única y exclusiva de la mujer. Y ahora, igual que suponen un problema con tus compañeros de piso, provoca desencuentros en el seno de la pareja. Pero no hace falta irse a las grandes tareas del hogar para encontrar auténticas peleas.

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Un estudio de OnePoll replicado por El Confidencial desgrana los conflictos domésticos de los estadounidenses y descubre que el 77% admite haber discutido por temas de orden, siete de cada diez entrevistados no empezarían una relación con alguien desordenado y un 42% aseguran compartir las tareas del hogar (aunque descubrir si lo hacen realmente a medias es un misterio).

Además, apunta detalles bastante útiles para nuestro día a día: los platos sucios acumulados es el principal tema de discusión (para un 45% de los encuestados lo es), sigue la eterna discusión sobre dejar la tapa del inodoro levantada (38%), dejar las puertas del armario abiertas (37%), olvidarse de cerrar la nevera (29%) y dejar mal cerrados los bricks de la nevera (27%). Este último genera un gran debate entre quienes jamás se han encontrado con un despropósito similar y los que han ido corriendo a servirse un zumo y, por culpa de su pareja, al agitar el paquete han llenado la cocina de líquido. Un drama.

Otros temas calientes: dejar tazas repartidas por la casa (26%), dejar luces encendidas (25%) o llenar demasiado el cubo de basura (25%). Está claro que la convivencia es un currazo en sí misma, pero si aprendemos a conocer a nuestra pareja y cada uno motiva al otro a ser más ordenado, al final ganamos todos. Además, muchos psicólogos recomiendan usar las obligaciones cotidianas como ritual para disfrutar de la pareja y no como obligación.

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Hacer la compra, por ejemplo, puede ser un buen plan de fin de semana, sobre todo si optas por ir a los comercios del barrio y aprovechas para dar un paseo y hasta tomar un café en el bar de la esquina. También limpiar la casa puede ser una buena previa para una sesión de sexo improvisada con la casa reluciente (¡las pareas igualitarias tienen más sexo!) o doblar ropa, una excusa para sentaros en el sofá cara a cara y hablar de vuestras cosas. Cuidar tu casa es también cuidar tu relación. La intimidad es importante, por eso no te lo tomes como un capricho de tu pareja, sino como una oportunidad de construir un espacio juntos.