El flechazo que no te explicas se debe a su olor natural

Aunque tu olfato no pueda detectar un aroma específico, tu cuerpo está recibiendo unas ondas cargadas de sustancias que podrían hacer que te enamores o que odies a alguien nada más conocerlx

¿Alguna vez te has enamorado a primera vista? O aunque no fuera a primera vista, solo minutos después de conocer a alguien. La clásica historia de que habéis intercambiado algunas frases y ya hay chispa. No entiendes de dónde ha salido la conexión. Pues puede que haya un motivo que desconoces: el olor. Después mucho tiempo, los científicos han empezado a analizar cómo el olor del cuerpo humano influye en la atracción sexual. Al igual que en los animales, existen indicios de que el olor es capaz de atraernos.

Durante varios años se pensaba que los humanos apenas podíamos detectar el aroma de los demás y por eso los investigadores descartaban que pudiera provocar la atracción. Sin embargo, con el tiempo, se ha verificado que los estudios sobre nuestro retroceso olfativo han sido muy exagerados, como explica Psychology Today. De hecho, cuando saludamos con uno o dos besos estamos captando el olor de la otra persona. Las glándulas aromáticas más accesibles del cuerpo humano están en las manos y en la cara. Imagínate cuando te enrollas con alguien. Las fragancias corporales inciden tanto en nosotrxs que, cuando un aroma nos atrae o nos gusta, es posible volver a recordarlo en el futuro.

Es tan importante el olor corporal que muchas veces las emociones humanas se mueven por estos aromas, como en el amor, aunque no lo sepamos. Estamos siempre tan sobrecargados de fragancias externas que nuestro sentido del olfato (al haberse acostumbrado) no es capaz de detectar ciertos olores a no ser que sean muy fuertes. El sudor humano, la orina, el aliento, la saliva, la leche materna, los aceites para la piel y las secreciones sexuales contienen compuestos químicos que nos están comunicando cosas sin que nos demos cuenta. Es más, Michael Stoddart, zoólogo especializado en aromas señala que los seres humanos poseen concentraciones de glándulas aromáticas más densas que casi cualquier otro mamífero. Pero no solo nos atraen los olores tan fuertes y asquerosos. Un estudio sobre la detección de olores de otras personas demostró que aunque los participantes dijeron no haber olido nada, presentaron cambios sutiles en sus estados de ánimo.

Como cuando echas de menos a alguien o cuando se acaba una relación y todo lo que quieres es tener cerca ese olor tan característico y único de tu ex.

La piel humana tiene tres tipos de glándulas: sebáceas, ecrinas (sudor) y apocrinas. Estas últimas, podrían ser las encargadas de las relaciones. Están concentradas en las manos, las mejillas, el cuero cabelludo, las areolas de los pechos y en cualquier lugar donde tengamos vello corporal. Se activan después de la pubertad, el momento en el que empezamos a buscar pareja. En los hombres, estas glándulas se activan cuando están nerviosos o excitados y suelen ser más grandes que las de las mujeres. El pelo es la forma que tienen las glándulas de difundirse, por eso —aunque no lo creas— las personas con más vello suelen atraernos más.

Ahora podrás concentrarte en intentar detectar si tu enamoramiento se debe a un olor en concreto o va más allá de los aromas. Y no solo eso, quizás hasta dejes de llenarte de perfume cada vez que asistas a una cita para dejar que la naturaleza haga su magia.