8 señales inequívocas de que tienes química con otra persona

Podéis engañaros. Pero no podéis engañar a la ciencia

Un aluvión de dopamina, feniletilamina y noradrenalina bailando frenéticamente en el diminuto espacio que separa vuestros cuerpos. Eso es química. Un campo magnético-molecular que, aún intentando manteneros alejados, os atrae irremediablemente. Lo sentís. Las ganas de juntaros. De hablar. De mezclar neuronas. Aunque a veces su encanto es tan poderoso que sois simples marionetas inconscientes a su merced. Os ciega, pero no a quienes observan desde las gradas. Estas son, según un artículo de la web Psicología y Mente, las señales conductuales, físicas y fisiológicas que os delatan.

1. La mirada. Los ojos son los Judas de los disimuladores. Y cuando se trata de química erótico-romántica, no solo nos delatan porque miramos mucho más a nuestra "pareja química", sino que encima sufrimos una dilatación pupilar digna de un viaje LSD para recibir más luz y ver más detalladamente a esa otra persona.

2. La (son)risa. No hace falta ser un True Detective para saber que las sonrisas y risas están regaladitas entre dos personas con química. El chute placentero, la emoción electromagnética y un sentido del humor sintonizado os convierte en unos auténticos promiscuos del 'jiji, jaja'. Y eso aumenta aún más la química.

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3. La búsqueda. Intencionado o insconsciente, quienes comparten química tienden a buscarse incluso en mitad de una multitudinaria hecatombe apocalíptica. Hay un imán mediando. Y no solo físicamente: también tienden a buscar con especial interés la opinión de la otra persona. Y al resto casi que les jodan.

4. La conversación. Es “la” conversación porque, si ningún evento humano o cósmico la detiene, podría fácilmente extenderse hasta el Big Crunch que acabará con el universo en unos cuantos miles de millones de años. Hasta luego noción del tiempo. Hola atracción química que nos tiene atontadísimos.

5. La distancia. Tod@s guardamos un espacio esencial de intimidad llamado espacio personal que cuando se ve invadido nos incomoda. No así entre quienes tienen química, que lo invaden con naturalidad sin que resulte raro. Es más, suele haber roces y toques espontáneos que no tendríamos con nadie más.

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6. La orientación. ¿Quiéres confirmar científicamente que tenéis química? Pídele a un observador neutral que compruebe la orientación de vuestros cuerpos y pies. Si los primeros están frente a frente, alineados, y los segundos apuntan en dirección hacia la otra persona, apuesta todo tu dinero porque existe atracción.

7. La imitación. Ninguno de los dos sois el pokemon Ditto, pero de manera involuntaria tenderéis a copiar algunas conductas, gestos y expresiones si de verdad hay química entre ambos. Incluso los tonos de voz o los ritmos a los que se desplazan pueden tender a cierta unificación. Muy inquietante pero cierto.

8. La complicidad. Esta última señal abarca varias cuestiones importantes. Una predisposición a contarle a la otra persona confidencias, secretos e intimidades. Una mayor empatía para comprender sus opiniones y emociones. Y, en general, más disposición a ayudarse mutuamente o a dedicarse más tiempo. Que no. Que no engañáis a nadie.