Escribirle o no escribirle, esta es la cuestión

Antes o después de la primera cita llega el momento de comunicarse y pasas por ese tan famoso momento de tomar la iniciativa y hablar o esperar a que sea él o ella quien lo haga

Bueno pero, ¿qué hago?, ¿le escribo? Vale pero, ¿y qué le digo? Puedo decirle algo así normal en plan ¿qué tal el día? O mejor no. Puedo preguntarle que qué tal en el trabajo, para que vea que me acuerdo de que me contó que no estaba del todo feliz. Uy... mejor no le escribo, va a pensar que soy una pesada. O mejor: en lugar de escribirle, le mando una foto ¿o será demasiado? A ver, es que si no me escribió será que tampoco tiene mucho interés, ¿no? Bueno, en realidad no pasa nada, soy una tía con iniciativa y no me importa si no me contesta. Le escribo y punto y que pase lo que tenga que pasar, ¿no?

Y así todo el tiempo. ¿Te suena? Si no lo has vivido en carne propia quizás tengas a alguien en el entorno, sea hombre o mujer, al que le haya pasado. Esta dicotomía de escribirle un mensaje a la persona que te gusta/quieres volver a ver/amor de tu vida/ligue de una noche es más usual de lo que creemos. Y es que en este mundo hiperconectado, antes, durante o después de uno o varios encuentros llega ese instante de conversación vía móvil. Hay dos formas de vivir este momento: o eres de esas personas que está enganchada al teléfono y deseando comenzar el diálogo con la otra parte o de las que, realmente, pasa un poco del tema y no le da excesiva importancia a este instante porque lo tuyo es más cara a cara. Para el primer grupo está dirigido este artículo que, quizás, os ayude a inclinaros por alguna de las vías de la eterna pregunta: ¿le escribo o no le escribo?

Mantener el interés

¿Cuánto necesita cada persona para sentir que aún hay interés por volver a verse? A algunxs solo les basta con hablar concretamente el día que desean ver a la otra persona y, el rango que existe entre el primer día y esta próxima vez, poco les importa. En la otra parte están quienes necesitan saber que ese interés sigue vivo, que hay intención de volver a verse. Las redes sociales nos han insertado, de forma orgánica, la extraña creencia de que debe existir un contacto permanente. Esta realidad se vuelve, en varias ocasiones, en nuestra contra. Héctor Galván Flórez, director clínico del Instituto Madrid de Psicología y Psicólogo clínico explica que "con los mensajes por redes sociales faltan componentes en la comunicación (comunicación no verbal, gestual, postural...) y la mente tiende a construir la imagen de otra persona con gran parte de las expectativas propias para rellenar esos vacíos. De esta manera, la relación no es percibida de forma muy realista".

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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¿Es sano vivir el 'romance' las 24 horas del día? Está bien querer mantener cierto contacto pero, a veces, se generan unas dependencias que previamente no existían y, lo que es peor, tienes que desempeñar una especie de habilidad para intentar descifrar qué quiere decir esa persona con tal mensaje cuando, en la mayoría de los casos, quiere decir sencillamente lo que pone. El contacto por redes puede generar una obsesión constante: es extraño si no te muestras presente, se pretende que estés localizable y que contestes rápidamente, se piden explicaciones para entender la intención que hay en según que frases... comportamientos que pueden ser bastante tóxicos. 

Una relación cibernética

La tecnología, como ya sabemos, influye enormemente en nuestra vida. De lleno. Está presente en la gestación de nuestras principales relaciones sociales y, a menudo, juega un papel importante emocionalmente hablando: quiénes somos, cómo nos mostramos, las comparaciones que hacemos, que se espera de nosotrxs... "En las relaciones actuales, gracias a la intervención de las tecnologías, el contacto y la comunicación son mucho más frecuentes. Pero al mismo tiempo, mucho menos profundas", explica el experto y continua "la mensajería y las redes sociales facilitan mantener el contacto con otras personas y que las comunicaciones sean más fluidas. Pero en la otra cara de la moneda nos encontramos frente a una serie de relaciones en las que hay una impaciencia mayor a la hora de mantener una conversación más profunda".

Entrando en el ámbito de las relaciones, y uniéndolas a la tecnología, es posible tener una pareja a la distancia e incluso hacer que funcione. Es importante saber que, así como adquirimos habilidades comunicativas también las perdemos: "Adquirimos nuevas habilidades debido a la velocidad y la frecuencia de la comunicación actual, pero por otro lado, es muy probable que perdamos otras relacionadas con el pensamiento y la comunicación divergente o la espontaneidad", declara el psicólogo. Asimismo, la inmediatez en las comunicaciones por medios digitales no da tanto tiempo para reflexionar algunas cuestiones y esto puede promover peleas o discusiones que, intentar resolverlas a la distancia y por llamadas o mensajes, puede llegar a ser un verdadero calvario.

El terrorífico 'me ha dejado en visto'

Este universo virtual tiene muchas formas de emerger. Aquellas personas que no están muy acostumbradas a generar lazos por WhatsApp o Instagram, no entienden que para alguna persona pueda tener importancia el hecho de crear una conversación. Luego hay otro grupo bastante mayor. Pongámonos en situación: imagínate que te has decidido y le has enviado un mensaje, has tomado la iniciativa y le has dicho no solo que te lo pasaste muy bien la otra noche, sino también que qué tal está. Pasa el rato y no recibes respuesta. Pasan más horas y sigue sin responder. Entras en WhatsApp y lo ves: el doble check azul. Vaya... lo ha leído y ha hecho lo que todxs temen: dejarte en visto. Para aquellxs que detestan que esto les ocurra, aquí va un consejo: si no dice nada, ya lo dice todo. Y no hay problema, no es el fin del mundo.

En un grupo similar al anterior están quienes no quieren volver a verte pero, como no saben comunicarse, hablar claro o no saben gestionar lo que sienten, siguen alargando la conversación con frases anodinas, varios "jajaj" y los conocidos "ya ves". Dentro de este mismo grupo están los que no responden y, aún más, se han quitado la opción de que veas si lo ha leído o no. Después de tomar la iniciativa de mandarle un mensaje, te metes en WhatsApp, ves que no se ha respondido pero entonces entras en Instagram y ves que ha subido una storie hace 5 minutos. Tu mundo da un vuelco. El hecho de conocer todos los movimientos que hace una persona con su móvil, definitivamente, no es sano. Lo que no puedes hacer es esperar que su deseo sea igual o más alto que el tuyo ni tampoco puedes decidir si escribirle o no según cómo actúe él o ella.

Y entonces qué

Tras un primer contacto o cuando aún no has tenido una primera cita con esa persona que te atrae, es bastante posible entrar en un ciclo de duda circular en el que no tienes del todo claro si es conveniente lanzarte y entablar una conversación o no. Decidirte o no a contactar con la persona que te gusta dependerá, en todo caso, de la seguridad que tengas en ti mismx. Esto no quiere decir que si decides no escribirle es porque eres una persona insegura, lo que puede ser es que el miedo al rechazo o a que te ignoren está frenando tu forma natural de actuar (sea la que sea). Sin pensar en nada más pregúntate: ¿qué me apetece? Si quieres escribirle, hazlo. Si después observas que te rechaza o te ignora, desde luego no es alguien con quien debas ocupar más parte de tu tiempo. Un aviso para navegantes: si alguien te escribe después de una primera cita o de una noche íntima no significa que quiera casarse contigo o tener una relación seria. Simplemente le ha molado lo que habéis compartido.