Qué debes hacer para aceptar que te han dejado y que jamás volveréis

No, no tienes que cambiar tu forma de ser para que te quieran. A veces, una ruptura puede parecer el fin del mundo y, sin embargo, es posible salir de este dolor

Parece que te han arrancado un trozo de dentro. Como si te faltara algo. La sensación de ahogo te recorre el cuerpo cuando, una y otra vez, escuchas esas palabras en tu cabeza: 'no quiero seguir contigo'. Estás encerradx en tu habitación y el mundo no tiene importancia, parece que no hay nada que valga la pena. Todo te descontenta y crees que el tiempo pasará y que nada hará que dejes de sentirte mal. La persona que más quieres, tu compañerx, tu amigx, tu amor ya no quiere seguir a tu lado, no quiere seguir recorriendo la vida contigo y justamente por eso te ha dejado. En ese tramo de dolor empiezan a aparecer muchísimas opciones a través de las cuales crees que podrás recuperar su amor. Piensas en sorprenderlx, en arreglar los errores e incluso serías capaz de cambiar tu forma de ser con tal de que vuelvan a estar juntxs. Y no está bien. Esto no es lo más sano ni para ti ni para la otra persona.

Tu mente viaja por la relación buscando los motivos: "¿qué he hecho mal?, ¿por qué no quiere continuar?, ¿es que ha dejado de quererme?, ¿es que no soy suficiente?" Y así miles de preguntas que no sabes cómo responder. Decides tomar las riendas y hablar con esa persona, que te explique bien los motivos para demostrarle que puedes arreglarlo. Pero no. No hay marcha atrás, ya no es posible arreglar nada. Los motivos son, en este instante, poco importantes. Es el momento de que aceptes que te han dejado. Que ya está , que se acabó. Pero, ¿cómo se hace esto? ¿Cómo sales del dolor y cómo puedes encontrar la fuerza para asumir la realidad?

La etapa del desamor

Abres el móvil y miras vuestras fotos una y otra vez. De vez en cuando te ríes porque cada uno de esos recuerdos encierran momentos divertidos, experiencias únicas, caminos que habéis recorrido juntxs y que sabes que te han aportado mucha felicidad. Echas de menos esa sensación, esa alegría interna de estar a su lado y creer que podéis alcanzar lo que sea. Aún no te haces a la idea de que eso no vuelva a ocurrir. Es más, hay un halo de luz que te mantiene despiertx: quizás quiera volver si consigues eliminar eso que hizo que se alejara de ti.

"El hecho de negar que nos han dejado tiene como objetivo amortiguar el dolor, el golpe, ya que se trata de una situación dolorosa, emocionalmente dura y, por tanto, la persona piensa que esto no está ocurriendo, sino que la están dejando a modo de escarmiento y que pronto volverán a estar juntos", explica Carme Sánchez Martin, psicóloga y sexóloga clínica del Instituto de Urología Serrate & Ribal. Lo que está sucediendo es que la persona se encuentra en una primera etapa: la de la negación. "Las etapas tras una ruptura son muy parecidas a las que suceden durante el duelo, porque no deja de haber un duelo, no tanto de la persona en sí sino de la relación que ambas personas mantenían", recalca la experta.

Desde la primera etapa de la negación hasta la última de aceptación habrá momentos de rabia, de malestar, de resentimiento, de búsqueda de culpables. Su parte más negativa es que, como explica la psicóloga, "empieza a aparecer esa idea de que quien ha tomado la decisión de romper lo ha hecho por influencia de terceras personas. Empieza también a aparecer la frustración, por esa idea de que, en el fondo, hagas lo que hagas, la persona no va a volver contigo. Esa frustración hace que aparezcan comportamientos que tienen como base frases como: 'voy a cambiar', 'ya verás', 'lo que ha pasado ha sido porque no me he dado cuenta', etcétera". Todos ellos, por cierto, bastante tóxicos

Es muy necesario aceptar la realidad porque la vida continua y quienes sufren no pueden quedarse hundidos en el dolor, no puede ser este un sentimiento eterno. Es igualmente importante trabajar esta idea de continuar, hay que ir ganando una consciencia desde que se es joven de que las relaciones es probable que, en algún momento acaben. Teniendo esto en cuenta o, al menos, teniéndolo presente, puede hacerse más llevadero en el momento en el que ocurra una ruptura. 

Pasos para mejorar

Aceptar esta situación no es fácil, ya lo sabemos. El dolor tiene cierto grado adictivo, hace que nos quedemos en él y nos regocijemos. El momento de la aceptación trae una tonelada de situaciones positivas: ayuda a encontrarse otra vez con unx mismx y a empoderarse frente a la vida. Cuando por fin lo aceptas empiezas a ver muchas ventanas abiertas y muchas situaciones que antes no eran opciones. Para llegar a este estado hay dos vías en las que debemos confiar y enfocar nuestra atención: la voluntad propia y el paso del tiempo harán que llegue la cura.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Y tú, ¿tienes sentimientos?⁠ ⁠ Traducción de @steinbergdrawscartoons⁠

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"Quizás una de las primeras cosas que aconsejaría a una persona que está pasando por una ruptura (sobre todo a la persona que ha sido dejada) es que busque ayuda. Que se apoye en amistades o familiares, para que le sirvan como soporte o pilares. Parece que es lo clásico que se aconseja pero, realmente, es muy necesario porque esta persona necesita ser cuidada y necesita desahogarse: hay que hablar, sacar el dolor de dentro y poder filtrar lo que se siente", explica Sánchez Martin. Se trata de un proceso lento, claro está, sobre todo si estamos ante una relación de mucho tiempo pero, aunque parece que no, es posible salir del dolor.

Mientras el tiempo va pasando se puede ir alcanzando cierto grado de calma, ya no se llora cada día y aquello que jamás nos alegraba puede, de vez en vez, sacarnos una sonrisa. La experta explica que "cuando se empieza a estar un poco mejor el siguiente paso es analizar la situación, observar —desde un punto de vista muy objetivo— qué ha pasado, cuáles han sido los motivos, qué errores puede haber habido...  Lo más valioso de esta observación es que puede servir para darse cuenta que la relación no depende de una única persona, la pareja depende de dos personas y puedes haber dado todo lo posible y que, aún así, no haya funcionado".

La rutina y la cotidianidad ayudan, poco a poco, a salir del dolor. No hay que encerrarse eternamente, está bien que haya unos días de soledad pero hay que intentar seguir yendo al trabajo o a estudiar, salir con amistades e, incluso, encontrar nuevos hobbies o actividades que consigan hacer que la persona no esté encerrada en una sensación de malestar y de tristeza. "El tiempo en soledad hace que las personas entren, a veces, en un bucle de pensamientos negativos llegando a rozar la obsesión. Hay que vigilar que no ocurran comportamientos controladores o acosadores, como por ejemplo, no utilizar información que tengas de esa persona buscando herirla", explica la experta.

Hay que poner distancia y sobre todo no creer esas frases de "podemos seguir siendo amigos". De primeras no es recomendable, lo recomendable al principio es distanciarse y, quizás, más adelante, exista la posibilidad de rehacer un vínculo amistoso. Tiene que haber pasado la sensación de malestar, de dolor y de ira. Todo ello, todo este proceso finalmente nos hará entender que el amor no es una experiencia lineal. Lo cual nos servirá para las parejas del futuro.