Qué hacer con las fotos y todos los recuerdos de tu ex que tienes en el móvil

Es sencillo saber cuáles son las opciones, lo que es difícil es saber cuál escoger: ¿borrarlo todo, guardarlo en un disco duro o conservarlo como si nada?

El día en que corté con mi ex estaba fuera de casa. Lo hice por teléfono porque él vive lejos. Los motivos poco importan en este momento. Cuando entré ya habíamos colgado. Saludé a mi compañera de piso, cogí una caja vacía y empecé a guardar en ella todas las referencias a él que había a mi alrededor: fotos en la nevera, fotos en la mesa de luz, una camiseta que se olvidó la última vez que me visitó, un peluche que decoraba la cama, unas chapas que compartíamos y hasta un llavero que me recuerda aquel viaje que hicimos a Roma. Lo hice todo sin hablar, sin dudar y sin tardar. Cuando terminé supe que podía empezar a sentirme mejor. Pero, ¿por qué? ¿Por qué hice ese ejercicio de guardarlo todo sin titubear?

Me daba miedo caer en el dolor, es cierto. Me daba miedo levantarme al día siguiente y observar que esos recuerdos con forma tangible no volverían a repetirse. Da miedo cerrar una etapa tan larga, una etapa que ha marcado tantos momentos y que me ha hecho cambiar y evolucionar. Si quería mantenerme firme en mi decisión, no me hacía bien ver esos recuerdos. Pero abriré la caja. Lo haré. Me enfrentaré a ese momento de volver a revivir el pasado para saber si he conseguido cerrar la herida. Esto pude resolverlo rápidamente porque no había tantas cosas a mi alrededor y las que había, las tenía identificadas. Pero entonces, cuando me calmé y me puse a navegar por las redes lo vi: nuestras fotos, nuestros audios, nuestra conversación de WhatsApp y nuestros más de 9.500 archivos compartidos en este chat. Y ahora, ¿qué?

Nuestra relación no solo ha dejado una marca emocional, también tienen un registro digital. Es más, en nuestro caso particular, al conocernos a través de Internet y mantener una relación a la distancia, esta marca es aún más potente. Hemos conseguido acumular una cantidad amplia de megas y gigas y, aunque no tengo la certeza absoluta, creo que hay que decidir qué debemos hacer con toda esta acumulación de recuerdos. Es más, cuando hablas de separar los elementos que también han marcado el vínculo ya no hablas de objetos tangibles, hablas de la cuenta de Spotify que pagáis en conjunto, la de Netflix, la de HBO y la de Amazon Prime. Hablas también de tu estado de WhatsApp o de tu foto de perfil. De repente la ruptura ya no es dejarlo con esa persona, es modificar todos estos detalles que antes no importaban y que en este mismo instante son la base de hacer público que ya no tienes pareja.

Es importante saber cuál es el lugar de cada unx en esta ruptura. Si te han dejado es probable que el dolor —y ese regocijo de autocomplacencia— te lleven a leer las conversaciones en las que hacíais bromas, a ver las fotos en las que eráis felices y a mirar constantemente sus redes sociales para ver qué está haciendo o si se acuerda de ti. En definitiva, un montón de comportamientos que, al final, son bastante tóxicos y no te están haciendo bien. Si la decisión, por el contrario, ha sido tuya, esta parte será más llevadera. En lugar de acercarte a navegar por los recuerdos, intentarás evitarlos, postergar la decisión de qué hacer con ellos u ocultarlos. Esto es lo que me pasó a mí. Y lo que me pasa, también. Aún no he borrado las fotos. No creo que lo haga. Pero tampoco las he guardado, eso significaría tener que seleccionarlas y volver a verlas. Y ahora mismo no quiero.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Complètement maboul 😘 #jeudisoir #jamesjoycepub #photomaton #lesbonscopains #tropdebiere #rigolorigolade

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Para ambos casos, diríamos, los consejos son bastante similares. Aun así los diferenciaremos porque aunque se trate del mismo consejo, el proceso es distinto. Si tu pareja te ha abandonado, si ya no quiere seguir contigo y tú sí, es bastante probable que intentes aferrarte a esta persona que ya no está a través de esta huella digital. Revisarás vuestros recuerdos una y otra vez. Este comportamiento hará que no puedas superar el proceso de ruptura. Al final lo superarás (esto es una realidad) pero será lento y muy largo. Nadie quiere sentir dolor y tristeza. Tú tampoco. Justamente por ello debes dejar de lado esos recuerdos, entender que estuvieron bien y que en aquel entonces tenían ese valor. Ya no. Si perduras en ese bucle es probable que crezca en ti una obsesión de la que será difícil despegarte.

Aquella persona que haya dejado no tiene la carga emocional que siente la otra parte. Esto no quiere decir que no sienta dolor y tristeza. Este es mi lugar ahora mismo. La decisión ha sido mía y ver nuestros recuerdos digitales me produce anhelo. Echo de menos aquella sensación, aquella felicidad. Pero he conseguido entender que ahora no es así y que está bien. Cuando tuvo que suceder, sucedió y fuimos muy felices. Ahora empieza otra época diferente. Por este motivo no borraré las imágenes, las guardaré y quizás en algún momento las observe y sienta alegría y piense ‘qué bonita relación viví’, como quien abre un diario y navega, con paz, por sensaciones pasadas.

Igualmente para ambas partes el consejo es el mismo: déjalx ir. Despréndete de esos recuerdos como puedas y cuando puedas. Intenta buscar el momento para cerrar este libro y cuando sientas que ya estás bien contigo mismx, ya serás capaz de abrir otro. Que eso no te preocupe. Preocúpate por construirte y no actúes por impulsos. No borres todo de repente por la rabia o el dolor. Tómate el tiempo necesario pero ponte como objetivo hacer esa limpieza digital. La vida continúa y tú tienes que continuar con ella. La persona con la que compartiste una etapa de tu recorrido forma parte del pasado y, mientras sigas allí, el presente irá sucediendo y te estarás perdiendo todas las nuevas opciones que aparezcan.

Imagínalo así: cuando sales de una relación tienes en tus manos una parte de esa persona. Lo llevas agarrado muy fuerte porque quieres que permanezca cerca de ti. Pero no puede ser. Debes devolvérsela para que pueda estar completa sin ti. Lo mismo hará esta persona, devolverte lo que tiene para que puedas seguir andando sin cojear. Es por esto que una relación sana es aquella en la que dos individualidades se cogen de la mano y andan como compañerxs. No se fusionan para ser una única unidad. Esto haría que la separación sea sumamente dolorosa y estirada en el tiempo. Recuérdalo para la próxima vez que te enamores.