La contaminación es la culpable de que cada vez tengas menos ganas de sexo

Si el destrozo que sufre el planeta por parte de la mano humana no te había convencido para empezar a reciclar o hacer lo posible para cuidar el medio ambiente, este descubrimiento quizás sí lo haga

Cientos son los artículos o los estudios que hablan sobre el origen de la falta de apetito sexual. Igual de extensos son aquellos que explican que la falta de comunicación o la presión de la rutina podrían ser algunos de los motivos de la desaparición de este deseo. El estrés o el ajetreo del día a día aumentan, también, el cansancio y cuando llega la hora de tener una relación sexual apenas quedan fuerzas. Es el agotamiento el que gana esta batalla. No obstante, muchos investigadores comienzan a pensar que estas pocas ganas pueden estar directamente relacionadas con la contaminación que sufre el planeta, una polución con la que estamos constantemente en contacto aunque no lo sepamos.

Los llamados disruptores endocrinos son sustancias que podrían enviar mensajes confusos al organismo ocasionando diversas disfunciones. Todxs estamos continuamente expuestos a sustancias químicas que hay en el aire que pueden alterar nuestro sistema hormonal y causar problemas de salud con efectos irreversibles (afecta al crecimiento, al desarrollo o al deseo sexual). Francisco Botella Romero, vocal de comunicación de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN) explica para SModa que en "estos disruptores se pueden encontrar insecticidas, así como también sustancias químicas industriales o metales pesados". La disrupción hormonal que generan estos disruptores están muy presentes en las hormonas sexuales femeninas, llamadas estrógenos, es decir, que la contaminación con dichas sustancias químicas está teniendo un efecto negativo sobre el apetito sexual.

En la actualidad existen más de 500 sustancias que están dentro de lo que se entiende como disruptor endocrino. Agricultura, cosmética, productos farmacéuticos o distintos productos de limpieza están constantemente en contacto con el organismo y con el planeta, generando contaminación y, por decirlo de alguna manera, apagando nuestras ganas de sexo. Y no es lo único, las terapias de reemplazo hormonal o los anticonceptivos que se ingieren llegan al medioambiente a través de la orina de las personas que las toman o al tirar fármacos que los contengan. Esto también funciona como disruptor endocrino. La revista Internal Society of Sexual Medicine y la National Library of Medicine han publicado varios estudios realizados en hombres que han estado expuestos a diferentes disruptores endocrinos. Las conclusiones son bastante similares: existe reducción de la libido, bajos niveles de testosterona y disfunciones eréctiles

Francisca Molero es sexóloga, ginecóloga, directora del Institut Clinic de Sexología de Barcelona, del Instituto Iberoamericano de Sexología y presidenta de la Federación Española de Sociedades de Sexología. Ella explica también para SModa que, aunque en el género femenino aún se está profundizando sobre cómo afectan los disruptores endocrinos al apetito sexual, sí que hay evidencias de que no permiten la liberación total de neurotransmisores (sustancias que afectan al bienestar y a la sensación de felicidad). En cuanto a los hombres, y como decíamos antes, sí que existen evidencias de que afectan a la libido masculina y a la erección, así como a la calidad del semen.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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El estudio sobre el deseo sexual ha llegado, también, después de ver cómo los disruptores endocrinos producen, por ejemplo, pubertad precoz en las niñas, síndrome de ovarios poliquísticos, reducción de la fertilidad, tumores, alteraciones en el desarrollo del sistema neurológico, diabetes u obesidad, entre muchos otros problemas de salud. Quizás ahora, cuando estés fumando en la playa, comprando de más o potenciando los productos químicos que tienen, entre otras, las grandes marcas de cosmética, te lo pienses dos veces y optes por vías más ecológicas y más amables con el medio ambiente.