7 consejos para aprender a perdonar y no vivir en el resentimiento

Por ejemplo, cambiar tu estilo de vida, entender que nadie es perfecto y darte cuenta que la única víctima del rencor eres tú

“Olvido, pero no perdono”, dicen algunos. Párate a pensar bien qué se esconde ahí, la toxicidad que hay en esa frase. ¿Por qué no perdonas? ¿Por qué te guardas todo ese resentimiento dentro de ti, sin pasar página, odiando en silencio a la persona, desconfiando siempre? Al final, lo que se esconde en esa frase es que no has podido superar el engaño o la traición y que, en el fondo, no eres capaz ni de olvidar ni de perdonar. Por eso, el psicólogo Arturo Torres, en un muy recomendable artículo del portal digital Psicología y Mente, ofrece siete consejos para no vivir resentido.

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1. ¿Contra quién tienes resentimiento?

El primer paso es saber contra quién y por qué tienes resentimiento. “En ocasiones resulta algo complejo, especialmente cuando aquello contra lo cual adoptamos actitudes negativas es algo más bien abstracto”, advierte el experto. No siempre nos enfadamos por algo en concreto. A veces hay conductas sutiles o que no sabemos que tenemos interiorizadas y nos duelen. Tenemos que buscar bien en nuestros adentros, porque se puede sentir resentimiento por algo que no sabías ni que estaba amargándote.

2. Darte cuenta que la única víctima del resentimiento eres tú

Estar resentido es tener un núcleo de negatividad dentro de ti. Deberías perdonar para dejar ir, para sentirte mejor. Perdonar, por lo tanto, no es un acto para que el otro se sienta bien, sino para tú dejar ir la amargura.

“Es importante tener esto muy en cuenta, ya que si no lo hacemos, se dará la paradoja de que el hecho de fantasear con la humillación o derrota de quien creemos que nos ha hecho daño es algo que nos mantiene sumidos en un estado que nos hace sufrir, de manera que le damos a esa otra persona más poder sobre nosotros de la que tendría normalmente”, explica Torres.

3. No olvides o no perdones, pero acepta

Aunque lo ideal es perdonar, a veces no se puede, quizá porque el problema es demasiado gordo como para dejar ir, quizá porque el otro no hace esfuerzos por mostrar arrepentimiento. Por eso, muchas personas están con la norma de “olvido pero no perdono”. Sin embargo, esa no es la solución. La respuesta está en aceptar.

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Como apunta el psicólogo, “para tratar con una persona o tenerla cerca en el día a día, no hace falta que sea nuestra amiga, que podamos confiar en ella o que nos caiga bien. Aceptar que algunas personas no están hechas para tener un papel importante en nuestras vidas es necesario para superar el resentimiento que en algunos casos podamos albergar contra alguien”. Así, la solución está en aceptar que esa persona estará en tu vida en segundo plano. Sin ponerte en el modo pasivo-agresivo de “no perdono”, porque si dices eso… no has olvidado ni aceptado que esa persona no requiere de tus pensamientos. Simplemente, déjalo ir. Que no te amargue la vida.

4. ¿La regla del cero contacto?

Relacionado con esto, algunas personas que no quieren “aceptar” optan por el “cero contacto”. Es decir, alejarse y no tener ningún tipo de contacto. Sin embargo, eso puede ser problemático porque te impedirá vivir tu vida con libertad. “Si él va yo no voy”, “si la invitáis no me invitéis”. Si has hecho alguna de estas cosas, date cuenta que la única persona perjudicada eres tú: porque no has sabido aceptar su presencia te estás privando de planes.

5. No te lo tomes como algo personal

“Los sucesos solo tienen importancia si se la damos”, asegura el experto. “El mundo está lleno de personas que dadas las condiciones adecuadas puede pretender herirnos, pero eso no significa que debamos darle importancia a sus intenciones”. En definitiva: ignora. Si quieren hacerte daño a sabiendas, ignora a esa persona. Apártala de tu vida y quítale el poder. ¿Que el daño no es intencionadamente? Entonces deja pasar la “agresión”.

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6. La gente no es perfecta

Las personas cometemos errores y a veces el resto salen escaldados. Quizá quien te ha herido simplemente ha metido la pata. Entiéndelo para facilitar el perdón y superar el resentimiento. Porque probablemente otro día serás tú quien haga daño a alguien.

7. Pasar página cambiando tu mentalidad diaria

Perdonar “es un acto para pasar página y centrarnos en otros aspectos de la vida”, añade el artículo. Por eso, búscate nuevas aficiones, amistades, rutinas… si cambias tu día a día es más fácil pasar página, porque has hecho un cambio importante. El psicólogo lo advierte, si siempre haces lo mismo y te mueves en los mismos ambientes es difícil pasar página. En cambio si, por ejemplo, te apuntas al gimnasio, te tomarás el pasar página como una parte más de estos cambios que estás haciendo en tu rutina. Y será más fácil decirle adiós al resentimiento.