Hay 5 razones por las que fingimos los orgasmos

Parece que las personas se mal acostumbran a fingir orgasmos para demostrar que disfrutan más del sexo de lo que realmente hacen

La escena de Cuando Harry conoció a Sally, en la que ella —en mitad de una cafetería repleta de gente— se pone a fingir un orgasmo, es famosísima y conocida por todxs, incluso aunque no hayan visto la película completa. Lo que demuestra este personaje en el film es que fingir un orgasmo no es tan complicado. De hecho ella quiere dejar claro, con su explicación, que las mujeres fingen tener un orgasmo porque los hombres como él (como Harry) no son tan buenos en la cama como creen.  En la escena también se pretende explicar que, en muchas ocasiones, las mujeres fingen su llegada al clímax para que un encuentro sexual (que no les está gustando) termine de una vez. Si eres mujer, seguramente te haya pasa. Si te vuelve a ocurrir no tienes por qué fingir nada, puedes explicar que el sexo no está siendo como a ti te gusta y que no quieres continuar. También puedes contarle a tu pareja qué puede hacer para darte placer real.

Aún así, las mujeres no son las únicas que han fingido orgasmos. Aunque no lo creas, los hombres también lo hacen ocasionalmente. Pero entonces, ¿a qué se debe?, ¿por qué una persona que no alcanza este éxtasis se ve con la necesidad de 'embellecer' el momento? Peter Jonason, psicólogo de la Western Sydney University en Australia lo explica para Psychology Today. En su investigación participaron 650 voluntarios que debían completar varias encuestas sobre diferentes aspectos de su psicología sexual en los que también se hablaba de orgasmos y de su capacidad para fingirlos. En el cuestionario aparecieron 37 razones potenciales por las cuales una persona podría fingir un orgasmo, cada uno de los voluntarios marcó las que creía como posibles y estas fueron las cinco más votadas.

Quieren convencer

El motivo más votado y con el que está de acuerdo más gente fue el de dar lo que se llama una retroalimentación positiva. Es decir, convencer de que ha ido bien y que el sexo ha sido bueno. El rechazo en la cama no le gusta a nadie, ni la sensación de que algo ha salido mal, es normal que si te lo dicen, no te acabes de sentir bien, pero el sexo es cosa de comunicar y escuchar.

Por aburrimiento

La segunda razón más votada es también una de las más populares: aburrimiento. Sientes que la relación sexual no evoluciona o ya no te aporta nada más. Estas personas son las que fingen con el objetivo de que el sexo se termine cuanto antes.

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Para que mejore

Quienes votaron este motivo apuntaron que simular placer o satisfacción hace que la pareja se motive o se alegre y aumente la diversión en el contacto sexual. Fingir, en este caso, tiene (presuntamente) un resultado positivo.

Evitar consecuencias

El cuarto motivo fue evitar las preguntas de después. Esas en plan: ¿te ha gustado?, ¿cómo lo has pasado? O la definitiva: ¿cuándo repetimos? Quienes fingen por este motivo no quieren tener que comunicar que no le has gustado, así que también son de esas personas que evitarán cualquier contacto postcoital.

Un engaño

Aunque fue uno de los motivos menos votados, también entra en la lista. Hay quienes piensan que si se finge un orgasmo es porque o bien hay un engaño de por medio o bien se pretende engañar a la pareja con otra persona. Al parecer, convencer a la pareja de que la chispa sexual sigue activa puede evitar que aparezcan sospechas.

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A pesar de que estos parezcan ser los motivos más universales, ninguno nos parece razón para tener que fingir. Este engaño hará que desaparezca la comunicación o, peor aún, demuestra que no es posible generar un diálogo sobre la situación vivida. Hay que aprender a expresar lo que uno siente y quiere, sin que importe lo que la otra persona opine. Y esto se puede hacer sin herir a nadie y con las palabras adecuadas. Hay que recordar que ningunx de nosotrxs nació sabiendo cómo generar placer sexual. Todo se puede aprender o bien enseñar. Este será el camino más sano.