Vives 'McDonaldizado' y probablemente por eso te sientes tan triste y vacío

El modelo de sociedad actual se puede comprar con un McDonald's, y sus efectos se resumen en cómo vives: de forma deshumanizada, vacía y casi robótica

Estás en un McDonald’s. Llegas al mostrador o a las máquinas para pedir, miras el menú y escoges lo que más te apetece. Esperarás a que te lo preparen, te llamarán, buscarás una mesa libre y tras comer en tu orden establecido favorito (unas patatas, luego un mordisco, luego un sorbo, y vuelta a empezar el círculo), tirarás los restos en la basura, dejarás la bandeja y te irás. Una situación muy gráfica que te puedes imaginar porque literalmente todos los que estáis leyendo esto la habéis vivido.

Esta es la situación que expone en un artículo de The Conversation el periodista Antonio Blanco para explicar un fenómeno contemporáneo que le inquieta: la “McDonaldización” de la sociedad, un término acuñado por el sociólogo George Ritzer y que se puede resumir en “vivir persiguiendo el control, el deseo de lo previsible y un mayor acento en los resultados cuantitativos que en la calidad”, explica. Es decir, homogeneizar nuestros comportamientos, racionalizar la sociedad y las personas, buscar una vida que podamos predecir y planificar al milímetro.

Seguro que te suena. Se acerca fin de año y todos haremos lo mismo. Nos iremos de vacaciones en verano y tantísimos haremos lo mismo. Iremos a los mismos restaurantes, fiestas, incluso películas (¿quién no ha visto Joker?). Vivimos haciendo lo mismo, pero porque hemos convertido nuestra vida en una máquina de experiencias, y si todo es igual es mucho más fácil llevarlo a cabo de forma exitosa. Damos demasiado valor al tiempo como para perderlo intentando llegar a conclusiones que otros han llegado.

Incluso los que intentan alejarse de este fenómeno y vivir una vida alternativa acaban cayendo, ya que los métodos para lograr ser "diferentes" son diseñados por estas herramientas. Por ejemplo, para "dejarlo todo e irte fuera a descubrirte a ti mismx", acabas yendo con las mismas compañías, a los mismos sitios y con las mismas conclusiones: "me ha cambiado la vida vivir la naturaleza y estar conmigo mismx en soledad". Es el mismo modelo McDonald's, te pides un menú Big Mac porque sabes lo que vendrá. En este caso, te vas a hacer esa experiencia porque sabes que te cambiará la vida y te hará reconectar con muchas cosas. Estás apostando por una experiencia muy eficiente con un resultado calculado

Con esta descripción, el estilo de vida McDonaldizado no parece ‘tan grave’, ¿no? Al fin y al cabo consiste en rentabilizar y agilizar la vida para que no perdamos el tiempo tomando decisiones nimias que otros ya han tomado. Simplemente, nos dedicamos a seguir sus pasos para todo y así ser más productivos. Sin embargo, el sociólogo advierte: “esta realidad está afectando a nuestras relaciones personales, al consumo o a la dinámica de los movimientos sociales y políticos”.

Es decir, estamos desencantados con el mundo: McDonaldizar la sociedad es robotizarlo y automatizarlo todo. Deshumaniza las ciudades, personas e instituciones. Vivimos en una especie de “línea de montaje”, con apps como Tinder, con nuestro ocio, en muchísimos aspectos. “Se pierde la humanidad de las experiencias previamente humanas”. Por eso es tan fácil que se nos sustituya por máquinas en empresas, por eso es tan fácil que las máquinas y algoritmos nos digan con quién emparejarnos, qué ver, a quién votar. Por eso, también, produce tanta insatisfacción votar, porque los cambios no son reales, o intentar ligar, porque las dinámicas se repiten constantemente.

Al final, el sociólogo no tiene una forma clara de evitar este proceso social. Lo importante, sin embargo, es reconocerlo, entenderlo y buscar pequeños parches para salir de esta desazón social que viene al vivir de forma prefabricada. Por ejemplo, evitando las grandes superficies, las cadenas de restaurantes, los sitios que sabes cómo funcionan, las tiendas de ropa de grandes marcas… En conclusión: buscar experiencias y productos nuevos, únicos, locales y que se salgan de la producción en masa, aunque difícil, podría ayudarte a sobrevivir a la McDonaldización.