¿Tomarías un medicamento para eliminar tu dolor emocional?

Existe un tratamiento que se ha aplicado a víctimas de terrorismo y veteranos de guerra para pasar página del estrés postraumático en tiempo récord. También podría usarse para sanar tu corazón, pero... ¿debería?

Pocas personas sabemos lo que es sufrir un recuerdo tan fuerte, un durísimo dolor emocional, que desemboque en un trastorno por estrés postraumático. Piensa en tu ruptura más dolorosa o en la muerte de algún ser querido. Ahora añádele nuevas capas de trauma, shock y dolor. Este es el tipo de sufrimiento que Alain Brunet lleva tratando durante quince años con veteranos de guerra y víctimas del terrorismo, que han tenido que vivir y ver la muerte de cientos de personas.

¿Su objetivo? Crear una pastilla que suprima este profundo dolor. En resumen, quiere usar el propranolol, que bloquea dolor físico de la hipertensión y la migraña, para evitar el dolor que causa recordar un trauma. “Cuando recuerdas algo, si hay algo nuevo para aprender, esta memoria se desbloquea, se actualiza y se vuelve a guardar”, explica a la BBC. Es ahí donde quiere interferir: atacando el impacto emocional que tiene, haciendo que se actualice sin ese profundo dolor que causa su simple recuerdo.

Es decir: nosotros asociamos a recuerdos una emoción. Por ejemplo, el verano en el pueblo a la nostalgia, nuestra peli favorita a la felicidad, o nuestro primer desamor a la tristeza. Usando el propranolol, y combinándolo con terapia, se puede eliminar este dolor asociado a la experiencia traumática, haciendo que se conserve en tu mente sin las consecuencias físicas y emocionales del sufrimiento con el que la viviste. El artículo detalla los parecidos indudables con la película Eternal Sunshine of a Spotless Mind. Sin embargo, son diferentes: “a diferencia de la película, los recuerdos no se borran. Tú seguirás recordándolo pero sin sufrir”. Será como un recuerdo distante, alejado de las emociones. 

El tratamiento no está abierto al público, pero ya hay muchas personas que se han sometido a él en experimentos (por ejemplo, uno conducido por Harvard se aplicó a víctimas de los ataques terroristas de París y Niza), y con bastante éxito: un 70% de las personas están sintiendo menos dolor postraumático. Por eso, Brunet pensó en diversificar las opciones del tratamiento y aplicarlo de forma más amplia, no solo a estos casos tan extremos, también a los más mundanos: "una ruptura es muy dolorosa y puede llegar a convertirse en un trauma”, asegura. Ya ha tratado a varios corazones rotos y afirma que en pocas sesiones ha logrado hacer que pasen página. Es decir, lo que a algunos les cuesta años de terapia psicológica, aquí logran solucionarlo en menos de cinco sesiones, eliminando el componente doloroso de tus recuerdos.

Su laboratorio de Montreal está ahora reclutando 60 nuevos pacientes para continuar investigando cómo “pasamos página en el amor". Pero esto abre un debate filosófico: ¿debemos suprimir estas emociones, por dolorosas que sean? Aunque Brunet haya trabajado con rupturas y cuernos extremos, de personas que llevan años martirizándose emocionalmente sin progresar, sus tratamientos se basan en deshumanizar el dolor. Es decir, ante una experiencia traumática, nos tomamos pastillas y pasamos página. Pero si nuestro cuerpo tiene esas emociones tan fuertes no deberíamos “eliminarlas” y punto. Aunque sea lento y cueste, debemos tratarlas poco a poco y de forma natural, porque, al fin y al cabo, es como aprendemos a madurar emocionalmente y no volver a sufrir este dolor.

Además, el debate no solo gira en torno a la intención de curar el dolor amoroso. Es igual de problemático querer eliminar el estrés postraumático en soldados: ¿deberíamos obviar que este sufrimiento es la consecuencia natural de una situación traumática como es la guerra? Deshumanizando su sufrimiento también se deshumanizan las consecuencias de la guerra. Si los soldados sufren cuando vuelven es porque lo que ven es terrible: quitar ese terror emocional también le quitará importancia a la guerra. Y si a pesar del dolor que causa seguimos haciéndola, un mundo en el que no exista este sufrimiento bélico puede será todavía peor.