‘Tapping’ o pequeños golpes a ti mismo para poder superar un trauma

Esta técnica de liberación emocional combina los aspectos de la psicología moderna con elementos de la acupuntura china milenaria

Cuatro o dos dedos con los que ir dándote golpes repetitivos por zonas estratégicas de la cara, la cabeza, las manos o el pecho. Esto, así de primeras, no nos suena a nada. Es más, podría ser hasta poco atrayente. Pero unido a una serie de pasos físicos y muy sencillos habremos dado con los principales puntos con los que practicar el llamado EFT (Emotional Freedom Technique o Técnica de Liberación Emocional en español) o simplemente ‘tapping’, una herramienta utilizada para tratar problemas emocionales como la ansiedad, la depresión, las fobias u otros traumas. Según algunos expertos es una técnica con gran efectividad que puede realizar cualquier persona de forma individual y en su casa, así que habrá que conocerla.

La acupuntura de las emociones

Para iniciar esta técnica es necesario definir qué queremos mejorar de nosotros, qué queremos intentar solucionar. Deben ser, en principio, aspectos o malestares emocionales. Cuando hayamos definido aquello donde fijaremos nuestra atención habrá que evaluar su intensidad de cero a diez sobre todo para ser conscientes de lo que vamos a tratar. Una vez preparados todos estos aspectos previos comenzaremos, con dos o cuatro dedos, a dar pequeños toquecitos en los puntos concretos del rostro y el cuerpo focalizando —solo pensándolo o diciéndolo en voz alta— aquello que nos preocupa: primero la cabeza y seguidamente las cejas, el costado del ojo, la parte inferior de los ojos, la parte inferior de la nariz, el mentón, la clavícula, el pecho y el costado (debajo de las axilas). Es como si creáramos un recorrido por nuestro mapa corporal.

Si la intensidad era baja puede ser posible que, después de un primer recorrido y sobre todo si ha ido bien, el malestar haya reducido. Si no notamos ningún cambio es posible que haya que repetir la secuencia. Héctor Galván, Director Clínico del Instituto Madrid de Psicología, explica que “esta técnica fue creada en 1995 por el ingeniero de sistemas Gary Craig” y que “actualmente, se trata de una herramienta que es utilizada por millones de personas”. Además, relata que también “se emplea como remedio de diferentes dolores físicos puntuales, diferentes enfermedades e incluso problemas de rendimiento”. Así que, según él, el tapping es un tipo de terapia holística que integra cuerpo y mente al mismo tiempo.

Muchos de los que conocen la técnica y sobre todo quien tiene contacto por vez primera con este método se muestran escépticos ante los posibles resultados certeros que pueda tener el tapping. No obstante, y si bien la técnica se practica desde hace bastantes años, el conocimiento de los fundamentos neurológicos que avalan su eficacia es más bien reciente. El ACEP de Estados Unidos (Association for Comprehensive Energy Psychology) realizó un estudio el pasado 2016 en el que investigó la utilidad del tapping para abordar el agotamiento psicológico en una población de maestros de escuelas públicas, se seleccionaron 150 profesores a los que de los cuales 126 completaron todas las evaluaciones. El análisis de datos reveló que, en los tres indicadores de agotamiento medidos, tuvo resultados positivos en la disminución del agotamiento a corto plazo.

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Según Héctor Galván “el tapping es empleado a modo de tratamiento de manera universal. De hecho, ha conseguido demostrar una gran eficacia ayudando a mucha gente y se trata de una técnica que es muy fácil de aprender”. Aún así el experto puntualiza que “es importante recalcar que se debe emplear como una técnica complementaria al tratamiento, dentro del repertorio de recursos de un terapeuta experimentado. Por sí misma, no va a resolver grandes cuadros de ansiedad o estado de ánimo, pero sí a complementar al resto de la intervención terapéutica”.

Más allá de los pequeños golpes a nosotros mismos

Como explica Patricia Sánchez Merino, Psicóloga General Sanitaria y terapeuta EMDR del Centro TAP (Tratamiento Avanzado Psicológico) de Madrid, "el cerebro es un sistema de procesamiento de la información que se encarga también de procesar las emociones". La terapia que ella emplea para que sus pacientes las procesen es el EMDR (Eye Movement Desensitization and Reprocessing), la cual también complementa con el uso del tapping. Lo que la diferencia de la anterior es que en este caso será la terapeuta especializada la que mediante los golpecitos del tapping guíe a la persona para ayudarla a superar el malestar o trauma emocional que tenga que, en estos casos concretos, suelen ser traumas más grandes que los citados con anterioridad.

Fue Francine Shapiro en el año 1989, neuróloga y psicoterapeuta, la que desarrolló la terapia de reprocesamiento llamada por sus siglas EMDR. Esta terapia fue diseñada, como explica Patricia Sánchez, "para poder llevar experiencias dolorosas a un estado de salud mental donde se comprende, se acepta o se entiende mejor lo que ha pasado de manera que la afectación emocional del individuo pueda descender o desaparecer. Este procesamiento de la información se realiza de forma natural por la noche, y en la fase de sueño profundo, o sueño REM, donde los ojos realizan movimientos rápidos (movimientos sacádicos)”.

A partir de esa especie de recuperación emocional que hace nuestro cerebro cada noche puede suceder que haya, como explica la experta, “ciertas experiencias que por ser muy dolorosas, incomprensibles o traumáticas se queden bloqueadas en el cerebro. De esta manera dichas experiencias dejarán una huella, que se podría entender como un nudo, con información no procesada”. Un ejemplo de este tipo le sucede a los soldados que han tenido vivencias muy dolorosas o extremas y que presentan estrés postraumático durante un largo periodo de tiempo después de vivir la guerra. La técnica de EMDR comenzó, de hecho, a mostrar su eficacia en soldados americanos que volvían de la guerra de Vietnam.

Así “el EMDR permite desbloquear lo que el paciente necesite gracias a la estimulación de los dos hemisferios cerebrales de forma alternativa. Esta estimulación bilateral puede conseguirse de tres maneras. Auditiva (mediante sonidos alternativos a través de auriculares), visual (mediante los movimientos oculares de izquierda a derecha mientras el paciente sigue los dedos del terapeuta), o bien kinestésica o conocida como tapping (pequeños toquecitos que realiza el profesional sobre los hombros o las manos del paciente mientras las apoya sobre las rodillas)”, explica Patricia Sánchez.

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En internet existen infinidad de documentos audiovisuales que dan nociones básicas sobre el tapping para que la persona pueda llevarlo a cabo en su casa pero también hay centros especializados donde se dan cursos y sesiones con esta técnica como método de mejora. A pesar del escepticismo inicial que pueda generar algo tan simple pero tan efectivo, y sobre todo si se han probado diferentes técnicas y ninguna ha valido para pasar página, el tapping puede ser otra manera válida de liberar esa emoción que está bloqueada para conseguir avanzar en tu vida.