Cómo saber si lo tuyo es solo pereza o un bucle mucho peor

La pereza es una forma que tiene el cuerpo de protegerse cuando siente que el mundo exterior va a hacerle daño

La pereza es una forma que tiene el cuerpo de protegerse cuando siente que el mundo exterior va a hacerle daño. Por ejemplo, hay personas que necesitan físicamente dormir más que otras (igual que pasa con la comida o el sexo), así que madrugar les cuesta horrores. La pereza que les da levantarse temprano es la manera de dedicarle al descanso el tiempo que necesitan para poder llevar un día con energía suficiente.

De la misma manera, hay días en los que estás más perezoso. Pero siempre debería haber una razón. Si la pereza se acumula día tras día, o peor, semana tras semana, deberías prestarle atención porque puede ser el síntoma de una ansiedad o una depresión a la que no estás haciendo caso. No es que las personas seamos vagas, explican en Psychology Today, es que a veces no escuchamos a nuestros cuerpos… y menos a nuestras cabezas.

Desde la revista, hablan de la pereza como una construcción cultural o incluso un mito social para justificar que a veces, simplemente, no nos apetece hacer lo que se espera de nosotros. La pereza es uno de los siete pecados capitales de la Biblia. De hecho, en los años 30 se aprobó la ley de vagos y maleantes para poder condenar a las personas “sin oficio conocido” o que se salían del camino esperado. Ha sido una forma de mantener a la gente currando sin mirar atrás. Eso, por suerte, ha cambiado, pero es verdad que todavía ponemos en un mismo saco varios sentimientos sin analizar realmente su origen. Y si se acumulan, pueden acabar dañándote más de lo que piensas.

Por esto, Psychology Today desgrana cuatro elementos que tenemos que analizar para desenmascarar eso que llamamos pereza y saber si tiene una solución más allá de forzarnos a hacer lo que no nos apetece.

No te importa lo que haces

Es habitual que el curro se nos haga cuesta arriba no porque seamos unos vagos, sino porque lo que estamos haciendo no nos aporta absolutamente nada y lo hacemos por pasta sin esperar nada más a cambio. Esto es pan para hoy y hambre para mañana porque te acabas desgastando y haciendo el trabajo de manera mecánica mientras por dentro solo haces que carcomerte.

Te enganchas a las redes

Ya hemos contado miles de veces que hacer scroll de manera impulsiva es síntoma de que estás intentando llenar un vacío. Si ves que llevas tiempo viendo redes sociales sin realmente mirar nada, es que estás intentando suspender tu atención para no pensar en lo que de verdad te raya.

Cuidado con las pastillas

Psychology Today advierte de que se está detectando un aumento de pastillas que se usan para estimular la actividad cerebral. Si te sientes decaído, no te automediques, busca a tu doctor para que te diga qué hacer y, si puedes, ve a terapia.

Tienes demasiadas cosas que hacer

La mala organización es siempre sinónimo de estrés. Por favor, hazte un calendario y fíjate objetivos diarios para que no se te acumule la faena y arrastres siempre cosas que hacer. Y sé razonable con este calendario.